Ruido. Bullicio... Felicidad.
AMARGURA. Silencio... Tristeza.
Quiero hablarle, pero ya no está. Se ha ido y no va a volver.
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- Bip, bip, bip, bip...
Dejo que suene; el sonido del mensaje... podría ser un mensaje suyo. Pero ya no está. Apago el móvil sin leer el mensaje.
- Eh, tío, alégrate...
- Por favor, anímate, anda...
Pero yo no escucho nada, quiero que me dejen solo.
Messenger. ¿Por qué? No sé. Igual aún espero que se conecte, poder hablar con él. No seas tonto, se ha ido para siempre, no va a volver. Da igual.
Contesto como puedo; otra vez fingir. Hora de comer; no tengo hambre. A él no le gustaban las lentejas. Qué más da; ya no podrán volver a no gustarle. Se ha ido...
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Otro día. Otra vez volver a empezar. Hoy voy a ir al instituto.
Primera hora, sociales.
Los muertos... los egipcios embalsamaban a los muertos. Los enterraban en magníficas pirámides y les ponían las vísceras en tarros, como quien pone miel. Otra vez esa tristeza, esa amargura, esas ganas de llorar. Siento la mirada de alguien, pero no quiero mirar a nadie a los ojos, me da igual.
No. Aquí no puedo llorar.
Qué más da que llore, si se ha ido. Qué más da que llueva o haga sol, si él no está aquí para verlo. Qué más da todo si no está él.
Era mi mejor amigo, y me abandonó. Ya, ¿y ahora qué? Tecnología.
Todas las caras llevan su nombre, todas las miradas me recuerdan a la suya. Me entretengo montando los circuitos.
- Eh, ¿estás mejor hoy? Ya sabes que si necesitas algo...
- Ya, ya lo sé.
Qué asco de vida. Puto tren... ¡No es justo! ¿Por qué no me atropelló a mí? Esto ya no sirve para nada...
- Riing...
Patio.
Me paso el patio en la biblioteca, sin hacer nada.
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Así van pasando los días. Así van pasando las semanas, y poco a poco, queda en un rincón la muerte.
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15/03/2005.
- ¿A qué día estamos? -Pregunto.
- 15 de marzo, ¿por qué?
Ya no escucho nada. Ha pasado un año. ¡Un año! De nuevo...
La muerte siempre presente nos acompaña
En nuestras cosas más cuotidianas
Y al fin nos hace a todos igual...
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23:00 p.m.
…
23:30 p.m.
…
En blanco. Me duermo de cansancio; ya hace un año... y me he pasado el día llorando.
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Me despierto y miro el reloj. Hoy ya estoy mejor, pienso, ya lo tengo asumido del todo. Los primeros días fueron los peores, pero ahora ya poco se puede hacer, ha pasado un año. Un año y un día.
Qué sueño tan extraño he tenido.
He soñado que… mi madre me mandaba al supermercado a hacer la compra con una lista.
Lo extraño era la lista de la compra. Primero estaban las cosas normales:
Ketchup
¼ de kilo de carne picada.
2 latas de olivas
1 bolsa de patatas fritas.
Fuet
150 gramos de chorizo.
1 kilo de patatas.
Luego venía lo extraño.
20 gramos de alegría.
10 kilos de muerte.
1 bote de amargura en grano.
Y lo que más me llamó la atención:
150 gramos de tristeza en polvo.
Yo hacía la compra como si tal cosa, pedía la alegría y la muerte junto con la carne picada y el chorizo, ¡como si fuera lo más normal!
Pero a la hora de buscar los 150 gramos de tristeza en polvo, me daba cuenta que en el supermercado no quedaba.
Empezaba a pensar que mi madre se enfadaría si no se lo llevaba, y me entraban ganas de llorar. Ganas de llorar porque sí. Entonces, las lágrimas salían de mis ojos… y llevaban algo diluido. Algo entre blanco y gris. Yo observaba como el agua se iba evaporando y quedaban unos polvos… Tristeza en polvo: 150 gramos.
Me quedaba con la sensación de haber vaciado todo… todo lo que sentía, me refiero a la tristeza, desaparecía, y yo la metía en un bote…
Sí, lo he soñado, pero un sueño no es nada. ¡Qué estupidez! Se me olvidará a los 5 minutos y… de pronto reparo en el reloj. Son las siete, y es viernes. Hoy hay clase. Me levanto, me visto y salgo a dar una vuelta. A lo mejor hago campana, quién sabe.
Sí, creo que haré campana. Pero hay algo que me dice dónde tengo que ir. Debo ir, y tiene que ser ahora. Entro en casa y cojo dinero, las llaves y el móvil… una nota falsificada… listo. La nota es sólo por si acaso; no creo que la necesite.
Voy a Reus. Allí está enterrado él… Ha pasado un año y un día des del accidente. No sé qué espero encontrar allí.
Dos lágrimas sobre la tumba, y han pasado diez minutos. Sólo entonces, al recordar un poco el sueño que he tenido, reparo en un papel cuidadosamente doblado…
No puede ser su letra, ¡es imposible!, pero lo es… es su letra. ¿No será una broma…? No, es la suya. ¿Qué dice?
"200 gramos de tristeza hacia mi muerte en un año y un día. 150 son de tu parte. Si somos amigos, y con esto me has demostrado que sí, estemos juntos hasta el final"
Son las tres últimas frases que leo en mi vida. Mi corta vida de quince años acaba aquí, y algo más empieza, estoy seguro.
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No tardarán mucho en encontrar mi cuerpo. El papel no está, pero sí los 150 gramos de tristeza en polvo, en el bote. Nadie sabrá nunca lo que es en realidad…
Vale, es una paranoya y tengo historias mejores, pero... no se, m gusta pq m salio solo
B7s!!






