"Una vez Vicent me contó una historia sobre un chico que conoció de niño, Rodge Lang. En la escuela, los chicos lo llamaban Epp. Un día un perro extraviado siguió a Epp desde la escuela hasta su casa. Epp le tiró parte de su almuerzo al perro, pero no logró quitárselo de encima. Finalmente trató de ahuyentar al animal con un palo, pero el perro aún seguía. Después de unos kilómetros, Epp empezó a sentir asombro. Condujo al perro através de una parcela debrezo. El perro lo siguió. Le tiró una piedra, pero el perro se negaba a irse. Al final, Epp le pegó una patada al perro. El perro no huyó. Epp le pegó una patada tras otra, y el perro ni se movía. Epp le pegó patadas hasta matarlo. Luego lo cogió y lo enterro debajo de su árbol favorito. Epp supo en ese momento que había encontrado a su perro fiel.
Pues esto me ha hecho pensar y darme cuenta de que día tras día hay cosas, pero sobre todo gente, que sin darnos cuenta nos está apoyando y ayudando sin que nos demos realmente cuenta de ello, y sólo caemos en la cuenta de esto cuando esas personas se cansan de nostros y las perdemos. Por eso creo que tenemos que estar atentos y saber quién nos ayuda, para que no nos pase como a Epp.






