Una mirada a lo que veo
Sigo a lo mío, dándole vueltas a lo mismo, porque no encuentro la respuesta que busco quizás, o quizás porque he encontrado la única que hay y sigo sin creérmela. Más sobre la pasión (que cansina que soy uffff).
- Ayer tarde me quedaba adormilada, y una brusca respiración, no sé si mía o de él, me despertaba, me traía a la realidad. Porque llamamos realidad sólo a la consciencia: cuánto nos equivocamos al dar nombre a las cosas...
Llamamos por ejemplo vida normal a lo que hemos convertido en una verdadera porquería: a un engaño y a un cebo para que trabajemos, seamos dóciles y gobernables, y fabriquemos armas, y haya guerras y gobernantes que nos lleven a ellas; que llevan a nuestros hombres y mujeres a ellas, como si hubieran sido hechos para algo distinto que para estar con nosotros. Nos hemos acostumbrados a las cosas horribles, después de miles de niños embaucados que embaucan a su vez a sus hijos. La vida se nos presenta como un lujo de la muerte, una alegría que la precede: la muerte aparecerá cuando se hayan puesto unos cuantos seres más en el mundo...
Pero da igual, la vida, a pesar de ser la antesala de la muerte, no es una contable que lleve al céntimo el debe y el haber, nos han querido engañar con eso pero no, para nada si siembras recoges y menos aún recoges lo que siembras. La vida es derrochadora, y yo, aspiro a prolongar éste breve pasillo del placer de vivir. Hasta morirme en él o morirme por él, últimamente está de moda morirse en un pasillo. Ay, si el placer matara.
Yo conozco mejor que muchas mujeres la incompabilidad de una vida regulada, modelo, o al menos razonable, con la violencia y el reclamo del sexo, con su vorágine irracional y sudorosa. Por mí, siempre andaría desnuda y si no lo hago es porque estamos engañados todos por una ilusion de civilización triste y adormecedora, engañados por una forma de sentirnos humanos y es muy dificil desengañarse en una sóla vida. Mi sexo y mis nalgas y mis pechos acabarían por no decir nada. Nos han enseñado a obrar por acertijos, a plantearnos (aunque luego no exista) un misterio con cada amante y debemos dedicarnos a descubrir el de la otra persona y ella el nuestro, que no existe y sabemos que no existe.
De lo que escribo se podría deducir, que soy algo zorra o una perra salida. No es verdad; o lo soy, pero también otras cosas. Sin embargo, si que es cierto que he llegado a la conclusión de que la vía más directa de unión y compenetración, la más rápida y la más veraz(todo lo demas es jugar a mentirse) entre dos seres humanos es el sexo. Una unión imperfecta porque somos imperfectos, pero aún así la mejor.
Para los animales no significa nada: incluso los chimpancés, si no lo hacen con su hembra lo hacen sólos y la miran con desdén y si lo hace con ella la olvida después. Pero para los seres humanos, por mucho que nos animalicemos(y que pena que nunca lo haremos lo bastante) es el sexo la vía menos equívoca. Mientras dura, no hay nada que separe a esas dos personas; no hay ni siquiera dos sino una sóla carne.-
(PD:¿De qué me estoy intentando convencer? ainss :S)
- Ayer tarde me quedaba adormilada, y una brusca respiración, no sé si mía o de él, me despertaba, me traía a la realidad. Porque llamamos realidad sólo a la consciencia: cuánto nos equivocamos al dar nombre a las cosas...
Llamamos por ejemplo vida normal a lo que hemos convertido en una verdadera porquería: a un engaño y a un cebo para que trabajemos, seamos dóciles y gobernables, y fabriquemos armas, y haya guerras y gobernantes que nos lleven a ellas; que llevan a nuestros hombres y mujeres a ellas, como si hubieran sido hechos para algo distinto que para estar con nosotros. Nos hemos acostumbrados a las cosas horribles, después de miles de niños embaucados que embaucan a su vez a sus hijos. La vida se nos presenta como un lujo de la muerte, una alegría que la precede: la muerte aparecerá cuando se hayan puesto unos cuantos seres más en el mundo...
Pero da igual, la vida, a pesar de ser la antesala de la muerte, no es una contable que lleve al céntimo el debe y el haber, nos han querido engañar con eso pero no, para nada si siembras recoges y menos aún recoges lo que siembras. La vida es derrochadora, y yo, aspiro a prolongar éste breve pasillo del placer de vivir. Hasta morirme en él o morirme por él, últimamente está de moda morirse en un pasillo. Ay, si el placer matara.
Yo conozco mejor que muchas mujeres la incompabilidad de una vida regulada, modelo, o al menos razonable, con la violencia y el reclamo del sexo, con su vorágine irracional y sudorosa. Por mí, siempre andaría desnuda y si no lo hago es porque estamos engañados todos por una ilusion de civilización triste y adormecedora, engañados por una forma de sentirnos humanos y es muy dificil desengañarse en una sóla vida. Mi sexo y mis nalgas y mis pechos acabarían por no decir nada. Nos han enseñado a obrar por acertijos, a plantearnos (aunque luego no exista) un misterio con cada amante y debemos dedicarnos a descubrir el de la otra persona y ella el nuestro, que no existe y sabemos que no existe.
De lo que escribo se podría deducir, que soy algo zorra o una perra salida. No es verdad; o lo soy, pero también otras cosas. Sin embargo, si que es cierto que he llegado a la conclusión de que la vía más directa de unión y compenetración, la más rápida y la más veraz(todo lo demas es jugar a mentirse) entre dos seres humanos es el sexo. Una unión imperfecta porque somos imperfectos, pero aún así la mejor.
Para los animales no significa nada: incluso los chimpancés, si no lo hacen con su hembra lo hacen sólos y la miran con desdén y si lo hace con ella la olvida después. Pero para los seres humanos, por mucho que nos animalicemos(y que pena que nunca lo haremos lo bastante) es el sexo la vía menos equívoca. Mientras dura, no hay nada que separe a esas dos personas; no hay ni siquiera dos sino una sóla carne.-
(PD:¿De qué me estoy intentando convencer? ainss :S)
"Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio..."
*Somos lo que decimos...*
*Somos lo que decimos...*
Rocío, desde luego que ojalá le sigas dando muchas vueltas a lo mismo
Mientras tanto lanzo una mirada real que no es conversación sino simplemente un intento obligado de elipsis
-Elipsis-
(Me olvidaré decirte que todo comienzo es “Música celestial” como así fue nuestro comienzo. Y te mentiré y te diré que te quiero, como querrían decir las palabras que regresaron del exilio cuando los dos aquella noche de renuncia aceptamos que la vida no nos separara.)
-Nunca.
-No se ni por dónde empezar, la verdad. Tampoco se que tono utilizar para decirte e intentarte expresar cómo me siento.
(No me he olvidado de Jano. Como tampoco de Marta o del viejo Don Alonso. Y sin embargo no recuerdo bien el nombre de... ¿Malvina? Pero “Real Sitio” sigue ahí, como siempre, como desde aquel tiempo en el cual yo imaginaba, absorto e indeciso, que llegaría el día en que los dos estuviéramos ahí y sin necesidad de decirnos nada comprendiéramos...)
-Que teníamos pendiente ir a Aranjuez para disfrutar de un "día histórico", entre fantasmas de palacio...
(y todos los tiempos en uno. Y revivir aquella historia, las estatuas y el río, los jardines, la campanita de plata, y aquel cuadro misterioso que nos hizo comprender que sólo el tiempo circular explicaba su presencia.)
-... Pero quizá necesites espacio, libertad, y no tener contacto con nosotros en una temporada.
(porque el tiempo, mi tiempo mejor dicho, ya no existe y por fin he encontrado una Respuesta: Jamás ha existido. ¿Y para qué quiero espacio? ¿Para qué la libertad? Recuerda: “La soledad es una ausencia de tiempo”)
-No se. Quizá ha dejado de interesarte lo que podemos ofrecerte.
(aunque la ausencia de tiempo no siempre implique soledad. ¿Ves? Condición necesaria pero no suficiente. Ya vuelvo a ser un niño, o si lo prefieres una niña. Vosotros me lo ofreceis a cada instante, y estais siempre presentes en mi vida como te aseguro que lo está ella aunque sólo la haya visto media docena de veces en su primer semestre de vida. El niño y la niña que somos y que luego crecerán para volver a ser niños gracias a ella)
-Y a día de hoy te siento lejos. Y no hablo de presencia física. Dudo de tener cualquier tipo de conexión contigo.
(Peter Pan también dudó de si resulta necesario envejecer. Nunca Jamás cometeré el mismo error del Angel Caído. Ya no existen compradores de almas perdidas. Ahora se busca otra cosa. Un teléfono móvil por ejemplo es suficiente.)
-No se cómo llegar hasta ti.
(Ni aunque quisiera lograría yo alejarme de ti.)
-En fin. Así es cómo me siento.
(Vulnerable, aterradoramente desnuda de apariencia, tiritando la hermosa dualidad que bien conoces: todo ha cambiado en tu vida aunque tú no lo hayas hecho.)
-Desorientación. Desasosiego. Incertidumbre. Extrañeza.
(Porque sigues siendo la misma, y sigues buscando lo mismo, y por supuesto afortunadamente no soy yo lo que buscas porque los dos precisamente buscamos, bajo una apariencia diferente, lo que jamás encontraremos)
-Necesito saber.
(me enamoré de la ignorancia y soy discípulo de la consciente estupidez de mi existencia. Pregúntaselo a ella y permite que sus ojos te respondan con la sonrisa fugaz de la inocencia. Y ella eres tú. Tu hija. Tu vida. Tu madre. Tu muerte...)
-Ella eres tú.
+
Saludetes,
Mientras tanto lanzo una mirada real que no es conversación sino simplemente un intento obligado de elipsis
-Elipsis-
(Me olvidaré decirte que todo comienzo es “Música celestial” como así fue nuestro comienzo. Y te mentiré y te diré que te quiero, como querrían decir las palabras que regresaron del exilio cuando los dos aquella noche de renuncia aceptamos que la vida no nos separara.)
-Nunca.
-No se ni por dónde empezar, la verdad. Tampoco se que tono utilizar para decirte e intentarte expresar cómo me siento.
(No me he olvidado de Jano. Como tampoco de Marta o del viejo Don Alonso. Y sin embargo no recuerdo bien el nombre de... ¿Malvina? Pero “Real Sitio” sigue ahí, como siempre, como desde aquel tiempo en el cual yo imaginaba, absorto e indeciso, que llegaría el día en que los dos estuviéramos ahí y sin necesidad de decirnos nada comprendiéramos...)
-Que teníamos pendiente ir a Aranjuez para disfrutar de un "día histórico", entre fantasmas de palacio...
(y todos los tiempos en uno. Y revivir aquella historia, las estatuas y el río, los jardines, la campanita de plata, y aquel cuadro misterioso que nos hizo comprender que sólo el tiempo circular explicaba su presencia.)
-... Pero quizá necesites espacio, libertad, y no tener contacto con nosotros en una temporada.
(porque el tiempo, mi tiempo mejor dicho, ya no existe y por fin he encontrado una Respuesta: Jamás ha existido. ¿Y para qué quiero espacio? ¿Para qué la libertad? Recuerda: “La soledad es una ausencia de tiempo”)
-No se. Quizá ha dejado de interesarte lo que podemos ofrecerte.
(aunque la ausencia de tiempo no siempre implique soledad. ¿Ves? Condición necesaria pero no suficiente. Ya vuelvo a ser un niño, o si lo prefieres una niña. Vosotros me lo ofreceis a cada instante, y estais siempre presentes en mi vida como te aseguro que lo está ella aunque sólo la haya visto media docena de veces en su primer semestre de vida. El niño y la niña que somos y que luego crecerán para volver a ser niños gracias a ella)
-Y a día de hoy te siento lejos. Y no hablo de presencia física. Dudo de tener cualquier tipo de conexión contigo.
(Peter Pan también dudó de si resulta necesario envejecer. Nunca Jamás cometeré el mismo error del Angel Caído. Ya no existen compradores de almas perdidas. Ahora se busca otra cosa. Un teléfono móvil por ejemplo es suficiente.)
-No se cómo llegar hasta ti.
(Ni aunque quisiera lograría yo alejarme de ti.)
-En fin. Así es cómo me siento.
(Vulnerable, aterradoramente desnuda de apariencia, tiritando la hermosa dualidad que bien conoces: todo ha cambiado en tu vida aunque tú no lo hayas hecho.)
-Desorientación. Desasosiego. Incertidumbre. Extrañeza.
(Porque sigues siendo la misma, y sigues buscando lo mismo, y por supuesto afortunadamente no soy yo lo que buscas porque los dos precisamente buscamos, bajo una apariencia diferente, lo que jamás encontraremos)
-Necesito saber.
(me enamoré de la ignorancia y soy discípulo de la consciente estupidez de mi existencia. Pregúntaselo a ella y permite que sus ojos te respondan con la sonrisa fugaz de la inocencia. Y ella eres tú. Tu hija. Tu vida. Tu madre. Tu muerte...)
-Ella eres tú.
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Saludetes,
"He visto tu cara ardiendo en un lienzo de agua, y me he sumergido en un sueño sin poderte tocar, formando un mosaico de sombras, buscando a ciegas lo que sé que no está."
-
brujita_alc
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Mirada introspectiva, real o irreal, o ambas cosas...
Agujas
Buscamos respuestas que son como agujas en un gran pajar. Algo q antaño nos contaron q existía pero q realmente nunca existirá. Una mentira, un engaño. Cansa tanto buscar que al final ese cansancio agotador aturde nuestros sentidos y creemos ver cosas donde no las hay. A veces sentimos el pinchazo de la aguja. Espejismos burlones.
Al observar las yemas de mis dedos sólo veo cicatrices. La aguja fue irreal pero la herida persiste, aunque tampoco se ve ya. Si apretara con fuerza tal vez volvería a sangrar pero prefiero no hacerlo, surgirán nuevas heridas, más cicatrices, más sangre y más agujas. Más espejismos dulzones.
Te olvidaste de que nadie encuentra lo que busca porque nadie sabe qué es lo que está buscando. Por eso nadie encuentra agujas que jamás ha visto. Y sin embargo sentimos sus pinchazos. Sensaciones de origen indefinido que producen momentos de evasión y falsa libertad.
Pero entonces sólo me queda pensar que es el olvido el que convierte lo real en espejismo, que tal vez las agujas existieron y que los recuerdos son las imágenes oníricas de algo que realmente sucedió. Y que es el presente el que, en su avance imparable hacia otro tiempo que no eres tú, me aleja más y más del momento real para convertirlo en una transparencia, un fragmento de película sin revelar, algo que es sólo visible a contraluz, y a oscuras. Aun dudo de cuál es el verdadero engaño. Aun dudo si de verdad sucedió, o si realmente somos capaces de borrarnos.
Seguirás pensando que aún creo en espejismos surgidos de la arena, o tal vez me imagines caminado por aquel paisaje desolador de mis sueños buscando respuestas que solo me indicarán el camino equivocado en este gran laberinto. Puede que lo que crees que estoy buscando solo sea un producto de tu mente. Puede que ya haya dejado de buscar hace tiempo, o quizás nunca busqué.
Todo lo que encuentro siempre estuvo en mí. Arena. Imposible de entender.
Y mientras te preguntas cómo nos convertimos en humo, yo seguiré sonriendo mientras veo cómo se retuerce a cámara lenta, se queda suspendido, flotando en el ambiente, o continúa su imparable viaje hacia las alturas.
Rak
Agujas
Buscamos respuestas que son como agujas en un gran pajar. Algo q antaño nos contaron q existía pero q realmente nunca existirá. Una mentira, un engaño. Cansa tanto buscar que al final ese cansancio agotador aturde nuestros sentidos y creemos ver cosas donde no las hay. A veces sentimos el pinchazo de la aguja. Espejismos burlones.
Al observar las yemas de mis dedos sólo veo cicatrices. La aguja fue irreal pero la herida persiste, aunque tampoco se ve ya. Si apretara con fuerza tal vez volvería a sangrar pero prefiero no hacerlo, surgirán nuevas heridas, más cicatrices, más sangre y más agujas. Más espejismos dulzones.
Te olvidaste de que nadie encuentra lo que busca porque nadie sabe qué es lo que está buscando. Por eso nadie encuentra agujas que jamás ha visto. Y sin embargo sentimos sus pinchazos. Sensaciones de origen indefinido que producen momentos de evasión y falsa libertad.
Pero entonces sólo me queda pensar que es el olvido el que convierte lo real en espejismo, que tal vez las agujas existieron y que los recuerdos son las imágenes oníricas de algo que realmente sucedió. Y que es el presente el que, en su avance imparable hacia otro tiempo que no eres tú, me aleja más y más del momento real para convertirlo en una transparencia, un fragmento de película sin revelar, algo que es sólo visible a contraluz, y a oscuras. Aun dudo de cuál es el verdadero engaño. Aun dudo si de verdad sucedió, o si realmente somos capaces de borrarnos.
Seguirás pensando que aún creo en espejismos surgidos de la arena, o tal vez me imagines caminado por aquel paisaje desolador de mis sueños buscando respuestas que solo me indicarán el camino equivocado en este gran laberinto. Puede que lo que crees que estoy buscando solo sea un producto de tu mente. Puede que ya haya dejado de buscar hace tiempo, o quizás nunca busqué.
Todo lo que encuentro siempre estuvo en mí. Arena. Imposible de entender.
Y mientras te preguntas cómo nos convertimos en humo, yo seguiré sonriendo mientras veo cómo se retuerce a cámara lenta, se queda suspendido, flotando en el ambiente, o continúa su imparable viaje hacia las alturas.
Rak
"Mirad por la ventana y tal vez podáis ver al ángel que espera sus alas sentado en el andén..."
Pos sigo, aunque creo que ya no me queda apenas nada que decir. Me asusto a mi misma, no estoy segura de nada de lo que digo aunque eso si, de momento me dejo guiar por mis palabras aunque nunca hayan sido sabias consejeras
.
- Miro desde la ventana el aparcamiento de abajo y veo un hormiguero. Que artificialmente distintos somos unos de otros, o que distintos nos creemos, o nos hemos hecho, o nos han hecho. Vivimos separados, llenos de precauciones, como si fuéramos islas de un gran archipiélago. Formamos la Humanidad, si, pero nos separan mares: el mar de las razas, el de las creencias, el de la economía, el de la edad, el del género...
Y continuamente perseguimos conquistar las islas que nos rodean, desde la nuestra (que somos nosotros mismos) planeamos estrategias para abordarlas y construir puentes que eliminen nuestros prejuicios nacidos del temor. Estos puentes no son ni mucho menos de plata, como los de los enemigos, sino simples pasadizos que nos permiten visitar otras orillas de vez en cuando, pero en ciertas ocasiones y obedeciendo a algún tipo de magia o de plan estratégico se nos concede el pasar la noche, o más de un día. No sé con qué fin, no tiene sentido escapar de nuestra isla para encerrarnos en otra. No obstante estoy convencida de que el zafarrancho del sexo nos ayuda con el abordaje, deja todo manga por hombro, sin que se sepa de quien es ésta camiseta o éste olor, pero ayuda. Hay ocasiones en las que he creído tocar el alma con los dedos y los he sacado manchados de polvillo de oro. Quiero convencerme de que su frenética complicidad no se acaba del todo, de que hay alguna forma de simpatía que, después del orgasmo, se prolonga o nos prolonga.
Por lo que sé de mi, mi pasión es contínua: no dura lo que dura el polvo sino que conduce a él y lo sigue y lo precede. Pero claro, la pasión suele ser más violenta que el sólo deseo sexual, y más personal y menos transferible. Se puede despertar deseo en otro ser pero no pasión; quizás la del momento si pero no esa que es anterior y posterior.
Hay días en los que estoy aquí sóla y me desespera comprobar lo fácil que es conseguir despertar la necesidad de sexo, conseguir al macho(que bruta soy, joder) pero no al compañero. Ni un secreto tiene ya su cuerpo para el mío, ni un sólo hueco que no haya besado y explorado, ni una cicatriz que no haya recorrido, ni un lunar que no me sepa de memoria, mis piernas pierden la cuenta de las veces que han apretado sus caderas... Pero lo otro, lo otro... Es una búsqueda que no termina nunca.
Que angustia los días en los que sé que cuando llegue , llegará el cuerpo sólo, el pene erguido sólo, la ávida lengua sóla. Cuánta soledad viene al mismo tiempo con él, a su paso destruye todos los puentes...
Pero aún así sigo convencida de que ésta pasión es el único camino, la única certeza, sin ella sólo me imagino oscuridad. Aunque a pesar de ella sólo poseamos nuestros cuerpos y elimine todo deseo de ser inmortal, porque un cuerpo eterno no sirve a la pasión. Quiero morirme en ella y por eso me conformo con la calderilla de hacer el amor con él y morirme un momento y volver a resucitar.
Por eso me conformo y me acostumbro a la soledad que viene con él cuando abre la puerta. -
- Miro desde la ventana el aparcamiento de abajo y veo un hormiguero. Que artificialmente distintos somos unos de otros, o que distintos nos creemos, o nos hemos hecho, o nos han hecho. Vivimos separados, llenos de precauciones, como si fuéramos islas de un gran archipiélago. Formamos la Humanidad, si, pero nos separan mares: el mar de las razas, el de las creencias, el de la economía, el de la edad, el del género...
Y continuamente perseguimos conquistar las islas que nos rodean, desde la nuestra (que somos nosotros mismos) planeamos estrategias para abordarlas y construir puentes que eliminen nuestros prejuicios nacidos del temor. Estos puentes no son ni mucho menos de plata, como los de los enemigos, sino simples pasadizos que nos permiten visitar otras orillas de vez en cuando, pero en ciertas ocasiones y obedeciendo a algún tipo de magia o de plan estratégico se nos concede el pasar la noche, o más de un día. No sé con qué fin, no tiene sentido escapar de nuestra isla para encerrarnos en otra. No obstante estoy convencida de que el zafarrancho del sexo nos ayuda con el abordaje, deja todo manga por hombro, sin que se sepa de quien es ésta camiseta o éste olor, pero ayuda. Hay ocasiones en las que he creído tocar el alma con los dedos y los he sacado manchados de polvillo de oro. Quiero convencerme de que su frenética complicidad no se acaba del todo, de que hay alguna forma de simpatía que, después del orgasmo, se prolonga o nos prolonga.
Por lo que sé de mi, mi pasión es contínua: no dura lo que dura el polvo sino que conduce a él y lo sigue y lo precede. Pero claro, la pasión suele ser más violenta que el sólo deseo sexual, y más personal y menos transferible. Se puede despertar deseo en otro ser pero no pasión; quizás la del momento si pero no esa que es anterior y posterior.
Hay días en los que estoy aquí sóla y me desespera comprobar lo fácil que es conseguir despertar la necesidad de sexo, conseguir al macho(que bruta soy, joder) pero no al compañero. Ni un secreto tiene ya su cuerpo para el mío, ni un sólo hueco que no haya besado y explorado, ni una cicatriz que no haya recorrido, ni un lunar que no me sepa de memoria, mis piernas pierden la cuenta de las veces que han apretado sus caderas... Pero lo otro, lo otro... Es una búsqueda que no termina nunca.
Que angustia los días en los que sé que cuando llegue , llegará el cuerpo sólo, el pene erguido sólo, la ávida lengua sóla. Cuánta soledad viene al mismo tiempo con él, a su paso destruye todos los puentes...
Pero aún así sigo convencida de que ésta pasión es el único camino, la única certeza, sin ella sólo me imagino oscuridad. Aunque a pesar de ella sólo poseamos nuestros cuerpos y elimine todo deseo de ser inmortal, porque un cuerpo eterno no sirve a la pasión. Quiero morirme en ella y por eso me conformo con la calderilla de hacer el amor con él y morirme un momento y volver a resucitar.
Por eso me conformo y me acostumbro a la soledad que viene con él cuando abre la puerta. -
"Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio..."
*Somos lo que decimos...*
*Somos lo que decimos...*
Lo que voy a contar hoy no es una mirada típicamente exterior cómo suelo (jajajja sí sí, 'suelo' dice, será 'solía hace mucho') ponerlas, tiene algo de mirada interna, aunque no del todo.
Creo que es todo una cuestión de sensaciones y estímulos. Cuando no hay suficientes estímulos, dejamos de sentir nuestro alrededor, y nos volcamos hacía adentro, llegando a autoalimentar nuestras sensaciones, enquistándonos.
Pero los estímulos no vienen sólos. Como diría Unamuno, no hay que aguardarlos durmiendo, sino que conviene salir a la puerta a esperarlos y pegar voces para atraerlos.
Uno de los mejores medios de buscar estímulos, en mi opinión, está en la comunicación interpersonal. Aunque mi querida co-miradora parezca opinar que sólo en el sexo hay auténtica conexión, creo que eso es un tanto exagerado, e incluso totalmente falso en muchas ocasiones.
El problema de la comunicación, es que en general con aquellos con quienes tratamos a diario dejamos de hablar de verdad, y nos limitamos a pequeños detalles, lo que hicimos ayer o qué hemos desayunado. Por eso resulta mucho más gratificante pasar una tarde hablando con alguien casi desconocido, o cambiar de lugar para que el nuevo ambiente suscite conversaciones olvidadas.
Una vez que nos hallamos abierto así a las sensaciones exteriores, de repente todo cobra otro significado, y podemos fijarnos de nuevo en la poesía de lo cotidiano con la que hace ya casi un año abrí este post. Podemos maravillarnos con los textos de una simple máquina tragaperras, seguir con una sonrisa las evoluciones de una hormiga por nuestro brazo, o sorprendernos con las disimetrías de las citas literarias en una calle.
Ah, sentir...
Creo que es todo una cuestión de sensaciones y estímulos. Cuando no hay suficientes estímulos, dejamos de sentir nuestro alrededor, y nos volcamos hacía adentro, llegando a autoalimentar nuestras sensaciones, enquistándonos.
Pero los estímulos no vienen sólos. Como diría Unamuno, no hay que aguardarlos durmiendo, sino que conviene salir a la puerta a esperarlos y pegar voces para atraerlos.
Uno de los mejores medios de buscar estímulos, en mi opinión, está en la comunicación interpersonal. Aunque mi querida co-miradora parezca opinar que sólo en el sexo hay auténtica conexión, creo que eso es un tanto exagerado, e incluso totalmente falso en muchas ocasiones.
El problema de la comunicación, es que en general con aquellos con quienes tratamos a diario dejamos de hablar de verdad, y nos limitamos a pequeños detalles, lo que hicimos ayer o qué hemos desayunado. Por eso resulta mucho más gratificante pasar una tarde hablando con alguien casi desconocido, o cambiar de lugar para que el nuevo ambiente suscite conversaciones olvidadas.
Una vez que nos hallamos abierto así a las sensaciones exteriores, de repente todo cobra otro significado, y podemos fijarnos de nuevo en la poesía de lo cotidiano con la que hace ya casi un año abrí este post. Podemos maravillarnos con los textos de una simple máquina tragaperras, seguir con una sonrisa las evoluciones de una hormiga por nuestro brazo, o sorprendernos con las disimetrías de las citas literarias en una calle.
Ah, sentir...
Avatar (c)2006 Naiara
Por que en el mundo sólo exista una regla: el RESPETO
Vive la anarquía, porque luchar o votar por ella es una contradicción
Por que en el mundo sólo exista una regla: el RESPETO
Vive la anarquía, porque luchar o votar por ella es una contradicción
Hoy ha sido la "realidad" quien me ha mirado y tenía, cómo no, que devolverle la mirada a mi manera 
-Un día cualquiera-
Un día cualquiera el tiempo mostrará sus cartas y entonces la vida se manifestará como el vacío más absoluto que se pueda llegar a sentir.
Madrid ha cambiado, pero sus calles siguen siendo las mismas y fumando a medias, sin esperarlas (como decía una canción que nunca pude dedicarte) reaparecerán ante nosotros para ofrecernos la magia imposible de una noche eterna y repetida en el tiempo circular que nos aguarda...
...el día cualquiera en que la vida nos niegue su recuerdo.
Nuestro mundo no existe. Todo es ficción, y sin embargo... ¿por qué la realidad no lo demuestra? Las calles de Madrid, la aventura invernal de Donosti, o el emotivo viaje de ida a Denia sin regreso posible diferente a Buenos Aires, me confirman que te seguimos esperando al final de cada sueño para lograr despertar de la vida y alcanzar otra etapa diferente de existencia...
...el día cualquiera en que dejemos de soñar.
Nuestras vidas son conscientes de que no desean obligarse a generar lo artificial y por ello nos descubren su principio natural de decadencia. Y allí seguiremos los dos, distanciados por la vida, decadentes, buscándonos de vez en cuando en el plano real hasta que llegue el momento en que no seamos capaces de poder reconocernos...
...el día cualquiera en que aprendamos, finalmente, a morir.
+
Saludetes,
Uff, y encima gracias al "Ah, sentir..." de la mirada anterior no se me quita de la cabeza "sentir... que es un soplo la vida y veinte años no es nada y que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra..." El tango, Gardel, Buenos Aires, Volver... y vos. Momento perfecto para volver a soñar
-Un día cualquiera-
Un día cualquiera el tiempo mostrará sus cartas y entonces la vida se manifestará como el vacío más absoluto que se pueda llegar a sentir.
Madrid ha cambiado, pero sus calles siguen siendo las mismas y fumando a medias, sin esperarlas (como decía una canción que nunca pude dedicarte) reaparecerán ante nosotros para ofrecernos la magia imposible de una noche eterna y repetida en el tiempo circular que nos aguarda...
...el día cualquiera en que la vida nos niegue su recuerdo.
Nuestro mundo no existe. Todo es ficción, y sin embargo... ¿por qué la realidad no lo demuestra? Las calles de Madrid, la aventura invernal de Donosti, o el emotivo viaje de ida a Denia sin regreso posible diferente a Buenos Aires, me confirman que te seguimos esperando al final de cada sueño para lograr despertar de la vida y alcanzar otra etapa diferente de existencia...
...el día cualquiera en que dejemos de soñar.
Nuestras vidas son conscientes de que no desean obligarse a generar lo artificial y por ello nos descubren su principio natural de decadencia. Y allí seguiremos los dos, distanciados por la vida, decadentes, buscándonos de vez en cuando en el plano real hasta que llegue el momento en que no seamos capaces de poder reconocernos...
...el día cualquiera en que aprendamos, finalmente, a morir.
+
Saludetes,
Uff, y encima gracias al "Ah, sentir..." de la mirada anterior no se me quita de la cabeza "sentir... que es un soplo la vida y veinte años no es nada y que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra..." El tango, Gardel, Buenos Aires, Volver... y vos. Momento perfecto para volver a soñar
"He visto tu cara ardiendo en un lienzo de agua, y me he sumergido en un sueño sin poderte tocar, formando un mosaico de sombras, buscando a ciegas lo que sé que no está."
Ya me voy desviando un poco, pero no lo abandono del todo ...
- "Nunca más la voy a llamar, me dije. Nunca más le haré una confidencia" Ni a ella ni a nadie. Que radical puedo llegar a ser en esos momentos, aunque no me lo creo ni yo, como siempre. Doy por descontado, que en mi circunstancia, se obre o no por razones de bondad, nadie podría darme razonablemente otro consejo. Quizás más el hacer confidencias lo que pretendo siempre es recibir confirmaciones. Pero se ha terminado (otra vez tajante, jajajajaja).
Y es que las palabras no pueden expresar, tranmitir los sentimientos. Y el de la pasión menos aún: cuando se cuenta, se falsea, y los consejos que se suscitan son falseados también. Lo mejor es transformarse una en su propio confidente, aún a riesgo de ser parcial con el objeto de nuestra pasión. ¿Cómo hacer caso a un incrédulo si lo que se busca es un cómplice incondicional? El confidente es siempre el peor consejero, porque no está sintiendo, sino razonando, y el que siente, no; precisamente cuando empiece a razonar será que ya no está sintiendo, y ya no necesitará más confidentes. Se trata de dos vías distintas y paralelas que marchan en dirección opuesta pero ¿se encontrarán?.
¿Que la que siente se engaña a si misma y a su confidente porque adopta posturas interesadas? Pues claro que si; para eso se hacen las confidencias, para desahogarse no para levantar acta ni dar fé pública de nada. Imparcial no lo será nunca quien siente, aunque sienta odio y exponga las quejas más atroces, ya se ha tomado partido.
Y sigo diciendo que las palabras cuando se siente no sirven para nada. Hay muchas ocasiones en las que me reprocho "Eres imbécil. Estás hablando como se habla en los libros" y me callo muerta de vergüenza. Y es que repito que las palabras no sirven para nada. Su potencia es escasa y se quedan cortas. Cuando he intentado transmitir con palabras mi pasión, suena algo literario, como a fuerza de repetir siempre las mismas palabras perdieran su sentido, me pregunto ¿cuantas mujeres se le habrán declarado ya con estas palabras? ¿cuantas habrán gritado su nombre atravesadas por él y casi en la agonía? Y todas han terminado de la misma manera: en la indiferencia y el olvido... -
(Me da pena que mi querido co-mirador se quede sólo con la exageración de que el sexo es sólo la única forma de unión, me dá que no he transmitido ni la mitad de lo que pretendía)
- "Nunca más la voy a llamar, me dije. Nunca más le haré una confidencia" Ni a ella ni a nadie. Que radical puedo llegar a ser en esos momentos, aunque no me lo creo ni yo, como siempre. Doy por descontado, que en mi circunstancia, se obre o no por razones de bondad, nadie podría darme razonablemente otro consejo. Quizás más el hacer confidencias lo que pretendo siempre es recibir confirmaciones. Pero se ha terminado (otra vez tajante, jajajajaja).
Y es que las palabras no pueden expresar, tranmitir los sentimientos. Y el de la pasión menos aún: cuando se cuenta, se falsea, y los consejos que se suscitan son falseados también. Lo mejor es transformarse una en su propio confidente, aún a riesgo de ser parcial con el objeto de nuestra pasión. ¿Cómo hacer caso a un incrédulo si lo que se busca es un cómplice incondicional? El confidente es siempre el peor consejero, porque no está sintiendo, sino razonando, y el que siente, no; precisamente cuando empiece a razonar será que ya no está sintiendo, y ya no necesitará más confidentes. Se trata de dos vías distintas y paralelas que marchan en dirección opuesta pero ¿se encontrarán?.
¿Que la que siente se engaña a si misma y a su confidente porque adopta posturas interesadas? Pues claro que si; para eso se hacen las confidencias, para desahogarse no para levantar acta ni dar fé pública de nada. Imparcial no lo será nunca quien siente, aunque sienta odio y exponga las quejas más atroces, ya se ha tomado partido.
Y sigo diciendo que las palabras cuando se siente no sirven para nada. Hay muchas ocasiones en las que me reprocho "Eres imbécil. Estás hablando como se habla en los libros" y me callo muerta de vergüenza. Y es que repito que las palabras no sirven para nada. Su potencia es escasa y se quedan cortas. Cuando he intentado transmitir con palabras mi pasión, suena algo literario, como a fuerza de repetir siempre las mismas palabras perdieran su sentido, me pregunto ¿cuantas mujeres se le habrán declarado ya con estas palabras? ¿cuantas habrán gritado su nombre atravesadas por él y casi en la agonía? Y todas han terminado de la misma manera: en la indiferencia y el olvido... -
(Me da pena que mi querido co-mirador se quede sólo con la exageración de que el sexo es sólo la única forma de unión, me dá que no he transmitido ni la mitad de lo que pretendía)
"Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio..."
*Somos lo que decimos...*
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brujita_alc
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Llevo varias horas de intensa lucha consciente con la realidad. Es dura, no se deja vencer fácilmente, pero se olvida de que, aunque me condene a empujar eternamente una roca, siempre encuentro rendijas por las que escapar.
Entre la cumbre y el abismo
Párpados de plomo me dan los buenos días, desayuno mi rutina mojada en un denso café. No quiero despertar y aún tengo un pie en el otro lado cuando las bocinas me obligan a aceptar que ya amaneció. Miro mi vida a través de un cristal, cuadros de asfalto, gotas de barro que intento disimular, y espejos retrovisores juegan con mis sentidos prometiéndome una muerte casi segura. Me gustaría dejarme llevar. Y añoro mis sábanas, la dulce promesa de un sueño inacabado, que interrumpo cuando sale el sol para darle la razón al mundo.
Desde mi ventanilla veo un cielo manchado, y observo las nubes que siempre me acompañan a pesar de la cegadora luz del Sol. Escondo tras el ocre mi mirada con la falsa ilusión de desaparecer. Por un momento, creo estar oyendo el toque de retirada y mi mente evoca recuerdos de mi infancia. Sirenas que auguran un breve momento de evasión.
Sólo quiero volver a aquel rincón oscuro que me mostraste. Donde lo imposible cobra forma de espejos, peces voladores y estrellas de mar (“tu cielo particular”). Donde todo es nada y nada es eterno… Pidiéndole al tiempo que dé un paso atrás. Y desde allí planearemos la huida otra noche más, entre sonrisas cómplices y pactos silenciosos, escuchando esa lenta y hermosa melodía, siguiendo con nuestros dedos su compás.
Rak
P.D: No puedo colgar esta mirada sin los debidos a gradecimientos a la evidente fuente de inspiración
. Pues eso.. Gracias 
(jajajaja, q vergüencita por diosss
)
Entre la cumbre y el abismo
Párpados de plomo me dan los buenos días, desayuno mi rutina mojada en un denso café. No quiero despertar y aún tengo un pie en el otro lado cuando las bocinas me obligan a aceptar que ya amaneció. Miro mi vida a través de un cristal, cuadros de asfalto, gotas de barro que intento disimular, y espejos retrovisores juegan con mis sentidos prometiéndome una muerte casi segura. Me gustaría dejarme llevar. Y añoro mis sábanas, la dulce promesa de un sueño inacabado, que interrumpo cuando sale el sol para darle la razón al mundo.
Desde mi ventanilla veo un cielo manchado, y observo las nubes que siempre me acompañan a pesar de la cegadora luz del Sol. Escondo tras el ocre mi mirada con la falsa ilusión de desaparecer. Por un momento, creo estar oyendo el toque de retirada y mi mente evoca recuerdos de mi infancia. Sirenas que auguran un breve momento de evasión.
Sólo quiero volver a aquel rincón oscuro que me mostraste. Donde lo imposible cobra forma de espejos, peces voladores y estrellas de mar (“tu cielo particular”). Donde todo es nada y nada es eterno… Pidiéndole al tiempo que dé un paso atrás. Y desde allí planearemos la huida otra noche más, entre sonrisas cómplices y pactos silenciosos, escuchando esa lenta y hermosa melodía, siguiendo con nuestros dedos su compás.
Rak
P.D: No puedo colgar esta mirada sin los debidos a gradecimientos a la evidente fuente de inspiración
"Mirad por la ventana y tal vez podáis ver al ángel que espera sus alas sentado en el andén..."
Pongo una mirada, o un encargo, no se bien, yo sólo se, q me encontré mirando esto y q bueno, lo mío no son las palabras, pero puedo intentar explicarlo.
Últimamente ando relativizando, lo relativizo todo. Creo q incluso mis miradas, así que ésta puede que al final halla pasado a ser sólo una mirada ocasional, ocasionalmente repetitiva y que incluso ocasionalmente me gusta. Pero que es la vida sino un cúmulo de ocasiones
OCASIONES
Ocasiones que la vida nos da la espalda.
Ocasiones en que nosotros le damos la espalda a la vida.
Ocasiones dónde disfrutamos.
Ocasiones dónde sufrimos.
Ocasiones en las que un guiño nos da la vida.
Ocasiones en las que no recibirlo la quita.
Ocasiones en las que ser fuego.
Ocasiones para ser hielo.
Ocasiones en las que soñar.
Y en las que andar despierto.
Ocasiones en las que correr, saltar.
En las que estarse quieto.
Ocasiones sin sentido.
Sin sentimiento.
Ocasiones con narices de payaso.
O con corbata y sombrero.
Ocasiones para reír de la risa.
Ocasiones para llorar con el llanto.
Y también ocasiones que mejor reír llorando o llorar riendo….
Ocasiones dentro de ocasiones,
ocasiones concretas y discretas.
Ocasiones…
Ocasiones dónde los muros nos tapan.
Y ocasiones en las que un muro….un muro…

*********
Yo sigo con lo mio, con lo q una imagen vale más que mil palabras, o al menos 500 palabras.
^Se hizo lo q se pudo
^
Últimamente ando relativizando, lo relativizo todo. Creo q incluso mis miradas, así que ésta puede que al final halla pasado a ser sólo una mirada ocasional, ocasionalmente repetitiva y que incluso ocasionalmente me gusta. Pero que es la vida sino un cúmulo de ocasiones
OCASIONES
Ocasiones que la vida nos da la espalda.
Ocasiones en que nosotros le damos la espalda a la vida.
Ocasiones dónde disfrutamos.
Ocasiones dónde sufrimos.
Ocasiones en las que un guiño nos da la vida.
Ocasiones en las que no recibirlo la quita.
Ocasiones en las que ser fuego.
Ocasiones para ser hielo.
Ocasiones en las que soñar.
Y en las que andar despierto.
Ocasiones en las que correr, saltar.
En las que estarse quieto.
Ocasiones sin sentido.
Sin sentimiento.
Ocasiones con narices de payaso.
O con corbata y sombrero.
Ocasiones para reír de la risa.
Ocasiones para llorar con el llanto.
Y también ocasiones que mejor reír llorando o llorar riendo….
Ocasiones dentro de ocasiones,
ocasiones concretas y discretas.
Ocasiones…
Ocasiones dónde los muros nos tapan.
Y ocasiones en las que un muro….un muro…

*********
Yo sigo con lo mio, con lo q una imagen vale más que mil palabras, o al menos 500 palabras.
^Se hizo lo q se pudo
Esta mañana, al despertar, he mirado por la ventana. Supongo que habrá sido una casualidad, si es que existen; un tractor de limpieza que vino y dió la vuelta, y el punto en que el camino de ida y el de vuelta se funden en uno coincidió con el principio de la humedad de la playa. No lo sé. Pero ahí estaba, grande, clara, perfecta:
Una lágrima en la arena.
Una lágrima en la arena.
Avatar (c)2006 Naiara
Por que en el mundo sólo exista una regla: el RESPETO
Vive la anarquía, porque luchar o votar por ella es una contradicción
Por que en el mundo sólo exista una regla: el RESPETO
Vive la anarquía, porque luchar o votar por ella es una contradicción
-
corrujas.
Recupero algo de hace tiempo, mucho; porque esta mañana al despertar me he sentido así, es curioso como los sentimientos a veces se comportan como olas del mar, van y vienen...
- "Ya no podré teneros", me repetía una y otra vez esta misma mañana, sentada ante la ventana de la pequeña cocina del apartamento, por la que un sol tan indeciso pero tan añorado, y tan débil como yo, penetraba.
"No podré ya teneros...". Llamaron a la puerta. Fui a abrirla medio desvanecida. Un telegrama desde España. He tenido un sobresalto, al abrirlo me temblaban los dedos. Había motivos: era un mensaje helado de mi hermano comunicándome la muerte de mi padre, por si te interesa saberlo añadía. Podía haberse comido esas palabras ya que era un telegrama, pero estaba claro que había calculado bien el efecto que producirían y le había salido rentable pagar.
He apoyado mi frente en la mesa; desde los pies, desde más abajo de los pies, desde esta tierra que siento a cada instante menos mía, me ha subido un sollozo... "Ya no puedo teneros". En el fondo érais lo mismo: eslabones de la misma cadena. Los más imprescindibles. Yo no lo era. En mi cadena, yo me acabo y la acabo... Miraba por la ventana el cielo extranjero... "Si mi padre me viera", me decía en voz baja. Ya me veis todos; nada puedo ocultaros, ahora estais todos dentro de mi. Ya soy sóla yo, vosotros, y sólo en mi existís...
Hasta que he podido llorar, los sollozos me han desgarrado la garganta. -
- "Ya no podré teneros", me repetía una y otra vez esta misma mañana, sentada ante la ventana de la pequeña cocina del apartamento, por la que un sol tan indeciso pero tan añorado, y tan débil como yo, penetraba.
"No podré ya teneros...". Llamaron a la puerta. Fui a abrirla medio desvanecida. Un telegrama desde España. He tenido un sobresalto, al abrirlo me temblaban los dedos. Había motivos: era un mensaje helado de mi hermano comunicándome la muerte de mi padre, por si te interesa saberlo añadía. Podía haberse comido esas palabras ya que era un telegrama, pero estaba claro que había calculado bien el efecto que producirían y le había salido rentable pagar.
He apoyado mi frente en la mesa; desde los pies, desde más abajo de los pies, desde esta tierra que siento a cada instante menos mía, me ha subido un sollozo... "Ya no puedo teneros". En el fondo érais lo mismo: eslabones de la misma cadena. Los más imprescindibles. Yo no lo era. En mi cadena, yo me acabo y la acabo... Miraba por la ventana el cielo extranjero... "Si mi padre me viera", me decía en voz baja. Ya me veis todos; nada puedo ocultaros, ahora estais todos dentro de mi. Ya soy sóla yo, vosotros, y sólo en mi existís...
Hasta que he podido llorar, los sollozos me han desgarrado la garganta. -
"Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio..."
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El olvido
¿Cuántos años tienes? Ahora calcula cuántos minutos has vivido. Así, echando cálculos, si haces bien las cuentas, te darán unos catorce millones aproximadamente. Ahora dime, de esos catorce millones de minutos de vida, ¿cuántos recuerdas?
Una persona recuerda únicamente una ínfima parte de los millones de momentos vividos y, de cada uno de esos momentos que recuerda, tampoco recuerda su totalidad, sólo recuerda aquellas percepciones que le produjeron una emoción especial.
Aún así, tampoco recordaremos nunca todos esos recuerdos emocionalmente inolvidables, nuestro cerebro se encargará de archivar unos e ir descartando otros. Pero esto no depende de nuestra voluntad. No podemos, como si se tratara del disco duro de nuestro ordenador, seleccionar un archivo de nuestra memoria y borrarlo sin más.
La función primordial de la memoria, en contra de los que se suele pensar, es el olvido. Sin el olvido nuestra mente acabaría explotando por una sobrecarga emocional. Pero no depende de nosotros elegir qué olvidamos. La memoria tiende a almacenar aquello que nos resulta nuevo e importante, cuando algo queda obsoleto y deja de tener importancia para nosotos, o surge otra experiencia o percepción que nos vuelve a emocionar o a despertar la curiosidad, aquellos recuerdos que tanto estimábamos pueden acabar en el cajón de sastre de nuestra memoria. Y de hecho, es así como funciona.
Así que, dejad de lamentaros, no hay nada que hacer, estamos a merced de nuestra caprichosa y selectiva memoria.
Rak
¿Cuántos años tienes? Ahora calcula cuántos minutos has vivido. Así, echando cálculos, si haces bien las cuentas, te darán unos catorce millones aproximadamente. Ahora dime, de esos catorce millones de minutos de vida, ¿cuántos recuerdas?
Una persona recuerda únicamente una ínfima parte de los millones de momentos vividos y, de cada uno de esos momentos que recuerda, tampoco recuerda su totalidad, sólo recuerda aquellas percepciones que le produjeron una emoción especial.
Aún así, tampoco recordaremos nunca todos esos recuerdos emocionalmente inolvidables, nuestro cerebro se encargará de archivar unos e ir descartando otros. Pero esto no depende de nuestra voluntad. No podemos, como si se tratara del disco duro de nuestro ordenador, seleccionar un archivo de nuestra memoria y borrarlo sin más.
La función primordial de la memoria, en contra de los que se suele pensar, es el olvido. Sin el olvido nuestra mente acabaría explotando por una sobrecarga emocional. Pero no depende de nosotros elegir qué olvidamos. La memoria tiende a almacenar aquello que nos resulta nuevo e importante, cuando algo queda obsoleto y deja de tener importancia para nosotos, o surge otra experiencia o percepción que nos vuelve a emocionar o a despertar la curiosidad, aquellos recuerdos que tanto estimábamos pueden acabar en el cajón de sastre de nuestra memoria. Y de hecho, es así como funciona.
Así que, dejad de lamentaros, no hay nada que hacer, estamos a merced de nuestra caprichosa y selectiva memoria.
Rak
"Mirad por la ventana y tal vez podáis ver al ángel que espera sus alas sentado en el andén..."
Estoy "mirona" ultimamente
. Algo de la desazón que me acompaña desde esta mañana, que viene, que vá ...
- La pasión no cambia a nadie; si fuese dueña de cambiarnos, no tendríamos más que una en nuestra vida. Salvo en caso de muerte...
¿Se han sucedido entonces estos seres a lo largo de mi sin transformarme?. No lo sé. Estuvieron conmigo y se fueron, eso es todo. Sé que transformaron mi costumbre y mis horarios, o mejor, que ellos fueron mi horario y mis costumbres. Sé que me movieron a soñar, o que me lo impedían. Hoy se me hacen presenten momentos en que toqué sus almas con mi dedos, en que sus miradas me vistieron de belleza... Anocheció, me gusta la noche, pero amaneció otra vez, y estaba sóla. Tengo un poco de derecho a pensar que siempre estuve sóla.
¿Fueron ellos indispensables para traerme donde estoy, a esta isla en la que me pierdo? ¿Son los eslabones de una cadena?. Si lo son, ¿a qué me atan?¿ o de qué me liberaron al desaparecer? Al contrario, al contrario, es una cadena perpetua en la que un eslabón suelto no importa nada.
No, no miro atrás. Si algo recuerdo es la alegría: las llamadas en la noche al llegar a casa después de un ensayo, las enfermedades fingidas para recibir cuidados, las palomitas, las borderías para llamar la atención, desayunos llenos de risas, la confabulación ante otros que no sabían el secreto... Sólo recuerdo la alegría. Pero la alegría recordada no alegra.
Cuánta contradicción de dentro a afuera.
Y bajé los ojos. Y echamos a andar. Tenía la sensación de que habia querido irme porque me rebajaba tener necesidad de él. Una necesidad no sólo del gozo físico que compartía, sino de la desaforada necesidad de poseerlo entero, que se agrandó aquel día, en aquella habitación.
Me había querido ir por eso y era, por eso mismo, por lo que regresaba. -
(Y volver, volver, volver ...
)
- La pasión no cambia a nadie; si fuese dueña de cambiarnos, no tendríamos más que una en nuestra vida. Salvo en caso de muerte...
¿Se han sucedido entonces estos seres a lo largo de mi sin transformarme?. No lo sé. Estuvieron conmigo y se fueron, eso es todo. Sé que transformaron mi costumbre y mis horarios, o mejor, que ellos fueron mi horario y mis costumbres. Sé que me movieron a soñar, o que me lo impedían. Hoy se me hacen presenten momentos en que toqué sus almas con mi dedos, en que sus miradas me vistieron de belleza... Anocheció, me gusta la noche, pero amaneció otra vez, y estaba sóla. Tengo un poco de derecho a pensar que siempre estuve sóla.
¿Fueron ellos indispensables para traerme donde estoy, a esta isla en la que me pierdo? ¿Son los eslabones de una cadena?. Si lo son, ¿a qué me atan?¿ o de qué me liberaron al desaparecer? Al contrario, al contrario, es una cadena perpetua en la que un eslabón suelto no importa nada.
No, no miro atrás. Si algo recuerdo es la alegría: las llamadas en la noche al llegar a casa después de un ensayo, las enfermedades fingidas para recibir cuidados, las palomitas, las borderías para llamar la atención, desayunos llenos de risas, la confabulación ante otros que no sabían el secreto... Sólo recuerdo la alegría. Pero la alegría recordada no alegra.
Cuánta contradicción de dentro a afuera.
Y bajé los ojos. Y echamos a andar. Tenía la sensación de que habia querido irme porque me rebajaba tener necesidad de él. Una necesidad no sólo del gozo físico que compartía, sino de la desaforada necesidad de poseerlo entero, que se agrandó aquel día, en aquella habitación.
Me había querido ir por eso y era, por eso mismo, por lo que regresaba. -
(Y volver, volver, volver ...
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RociMadalenas
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- Joined: 09 Sep 2003, 23:41
Bueno, mi primera intromisión aquí. Me siento realmente extraña, porque realmente supongo que todas mis "miradas" hasta ahora las he escrito en Poetas. No sé, tal vez haya un punto en que mirada y pota no estén diferenciadas. Y claro, me suele poder la costumbre (mala cosa).
Realmente, y por puras razones de pereza, no suelo seguir este post, así que no tengo demasiada idea de si lo que voy a colgar encaja aquí. Si no, pues se edita o le decimos a algún moderador que lo borre así disimuladamente y ya está.
Esto es, probablemente, una de las peores cosas que he escrito, porque no estoy muy acostumbrada a escribir así. Suelo usar palabras absurdas y cotidianas para potar, y me da a mí que ahora he hecho eso mismo. Así pues, espero que me perdonen ustedes.
El sol entra a través de la cortina y, una vez más, me regaño porque se me ha olvidado bajar la persiana. Aunque aún estemos a principios de junio, la muy puta a las cuatro de la tarde ya se ha dilatado y no consiente en bajar por los carriles. El calor amenaza con quedarse y el dolor de cabeza también.
Y resulta que los apuntes no me dicen nada más que “Chica, estás perdiendo el tiempo, haz algo con tu vida”. Pero, de repente, de entre un montón de frases que pecan de demasiada coherencia, resalta una palabra, que hacía demasiado tiempo que no leía, que no escuchaba, que no escribía… o que no me increpaba, me guiñaba un ojo, y me acababa abrazando… Son simplemente unas cuantas letras agarradas de la mano, o del cuello, la verdad es que no lo tengo demasiado claro. Son sólo seis, y me sugieren que tal vez deba hacer algo nuevo, que tal vez deba dejar de ver cómo la Tierra gira sin parar mientras yo me dedico a observarla sin esperar a que pare un momentito, que se quede un rato quieta, que he vuelto a dejar desordenada mi habitación, que tal vez deba dejar paso al olvido premeditado y acunar entre mis brazos al destino, que aunque hoy sea día par me apetece creer en él. Porque quizá haya sido él quien, entre tantas fotocopias difusas, haya consentido en hacerme ver esa palabra… quien me está intentando convencer, de que, tal vez, lo que debiera de empezar a hacer, sea buscar.

