Laporta en calzoncillos
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Laporta en calzoncillos
Terminal C del aeropuerto del Prat, sábado 9 de julio, 15.15 horas. Europa todavía vive conmocionada por la masacre de Londres. Como en todos los grandes aeropuertos europeos, el barcelonés del Prat funciona con alerta máxima: más sensibilidad en los detectores de metales, más personal de vigilancia, evidente o camuflado, estricto cumplimiento de los protocolos de seguridad.
Con todo, como cualquier sábado a primera hora de la tarde, el aeropuerto sestea: menos vuelos que en los días de cada día, menos pasajeros, más tranquilidad. Pasar los controles de seguridad/policía lleva apenas un par de minutos. Joan Laporta, el trionfant presidente del Barcelona C. F., rodeado de media docena de escoltas y colaboradores, pasa el detector de metales con el descuido rutinario de quien ha cumplido el trámite en muchas ocasiones. El arco pita. Laporta, contrariado por el descuido, vuelve atrás y saca de los bolsillos algunas llaves y monedas. El segundo intento acaba también en pitido de alarma. En el tercero, ya sin reloj y sin bolígrafos, vuelve a sonar el timbre impertinente.
Joan Laporta pierde definitivamente los nervios. Esas mierdas de aparatos no saben quién es él. Empieza a gritar y a proferir insultos hacia el personal de seguridad: ¡Cabrones, siempre me hacéis lo mismo! ¡Me tenéis hasta los cojones! ¡Si queréis que me quede en pelotas lo vais a conseguir! Entre gritos e imprecaciones, el presidente del Barcelona F. C. se saca los zapatos y los tira por el aire, más allá del arco de seguridad; antes de que los desconcertados escoltas puedan impedirlo, se desabrocha el cinturón, se saca los pantalones y los mete en una cesta para que pasen el detector de metales en los equipajes.
Enfurecido y enrabietado, un personaje público en paños menores -cutres calzoncillos slip de punto gris- arma un lío. La gente que circula por allí no se lo puede creer. El desconcierto del público obliga al guardia civil a pedir el DNI a un personaje al que seguramente admira y en todo caso conoce muy bien. Nuevos gritos e insultos ponen en marcha el principio de autoridad. «Señor Laporta, acompáñeme, por favor», dice un guardia civil que prefiere aguantar las imprecaciones de personaje tan principal que vivir el oprobio de no reaccionar al verse insultado en público. El presidente del Barcelona F. C. y el guardia pasan un par de minutos al resguardo de las miradas de la gente, en el interior de una precaria caseta, habilitada para registros de urgencia.
Joan Laporta sale con los pantalones en su sitio y la misma indignación con la que entró. El guardia, con la esperanza de que aquella pantomima de registro sirva para acabar con el incidente.
Poco antes del incidente, en la pequeña cola de los que íbamos a pasar el control de seguridad, detrás de Laporta estaba un servidor. También conmocionado por la matanza de Londres y por la fiesta familiar del día anterior, al principio decidí no dar importancia al asunto: estamos todos nerviosos. A medida que aumentaban los decibelios, volaban los zapatos y empezaba el parcial strip tease, sin éxito traté de sumarme a los escoltas del presidente del Barcelona F. C., que vanamente recomendaban calma a su jefe.
Cuando Joan Laporta, adecuadamente vestido y calzado, se dirigía a la sala de espera de Business Clas de Iberia, le reproché: «¡Vaya ejemplo! ¡Vaya ejemplo de comportamiento cívico que nos ha brindado al común de la ciudadanía!». El presidente del Barcelona F. C. no volvió la cabeza; pero cuando, a mi vez, entré en la sala Business, Joan Laporta se dirigió a mí desafiante: «¡Qué me miras! ¿Te he hecho algo?». Articulé una respuesta quizás sin sentido: «pues sí, ha faltado usted al buen gusto, a las normas de educación y convivencia más elementales». Progresivamente alterado me espetó: «¿Qué pasa? ¿Te has excitado?». En aquel momento los acompañantes del presidente del Barcelona F. C. consiguieron que Joan Laporta se callara antes de que continuara explicitando su homofobia.
Con todo, como cualquier sábado a primera hora de la tarde, el aeropuerto sestea: menos vuelos que en los días de cada día, menos pasajeros, más tranquilidad. Pasar los controles de seguridad/policía lleva apenas un par de minutos. Joan Laporta, el trionfant presidente del Barcelona C. F., rodeado de media docena de escoltas y colaboradores, pasa el detector de metales con el descuido rutinario de quien ha cumplido el trámite en muchas ocasiones. El arco pita. Laporta, contrariado por el descuido, vuelve atrás y saca de los bolsillos algunas llaves y monedas. El segundo intento acaba también en pitido de alarma. En el tercero, ya sin reloj y sin bolígrafos, vuelve a sonar el timbre impertinente.
Joan Laporta pierde definitivamente los nervios. Esas mierdas de aparatos no saben quién es él. Empieza a gritar y a proferir insultos hacia el personal de seguridad: ¡Cabrones, siempre me hacéis lo mismo! ¡Me tenéis hasta los cojones! ¡Si queréis que me quede en pelotas lo vais a conseguir! Entre gritos e imprecaciones, el presidente del Barcelona F. C. se saca los zapatos y los tira por el aire, más allá del arco de seguridad; antes de que los desconcertados escoltas puedan impedirlo, se desabrocha el cinturón, se saca los pantalones y los mete en una cesta para que pasen el detector de metales en los equipajes.
Enfurecido y enrabietado, un personaje público en paños menores -cutres calzoncillos slip de punto gris- arma un lío. La gente que circula por allí no se lo puede creer. El desconcierto del público obliga al guardia civil a pedir el DNI a un personaje al que seguramente admira y en todo caso conoce muy bien. Nuevos gritos e insultos ponen en marcha el principio de autoridad. «Señor Laporta, acompáñeme, por favor», dice un guardia civil que prefiere aguantar las imprecaciones de personaje tan principal que vivir el oprobio de no reaccionar al verse insultado en público. El presidente del Barcelona F. C. y el guardia pasan un par de minutos al resguardo de las miradas de la gente, en el interior de una precaria caseta, habilitada para registros de urgencia.
Joan Laporta sale con los pantalones en su sitio y la misma indignación con la que entró. El guardia, con la esperanza de que aquella pantomima de registro sirva para acabar con el incidente.
Poco antes del incidente, en la pequeña cola de los que íbamos a pasar el control de seguridad, detrás de Laporta estaba un servidor. También conmocionado por la matanza de Londres y por la fiesta familiar del día anterior, al principio decidí no dar importancia al asunto: estamos todos nerviosos. A medida que aumentaban los decibelios, volaban los zapatos y empezaba el parcial strip tease, sin éxito traté de sumarme a los escoltas del presidente del Barcelona F. C., que vanamente recomendaban calma a su jefe.
Cuando Joan Laporta, adecuadamente vestido y calzado, se dirigía a la sala de espera de Business Clas de Iberia, le reproché: «¡Vaya ejemplo! ¡Vaya ejemplo de comportamiento cívico que nos ha brindado al común de la ciudadanía!». El presidente del Barcelona F. C. no volvió la cabeza; pero cuando, a mi vez, entré en la sala Business, Joan Laporta se dirigió a mí desafiante: «¡Qué me miras! ¿Te he hecho algo?». Articulé una respuesta quizás sin sentido: «pues sí, ha faltado usted al buen gusto, a las normas de educación y convivencia más elementales». Progresivamente alterado me espetó: «¿Qué pasa? ¿Te has excitado?». En aquel momento los acompañantes del presidente del Barcelona F. C. consiguieron que Joan Laporta se callara antes de que continuara explicitando su homofobia.
...
Qué lamentable espectáculo.
Eso sí, decir al señor García-Hoz (autor del artíclo en el diario ABC. POr cierto, simpre recomendable citar las fuentes) que el único que muestra su homofobia es él, interpretando un "¿Qué pasa?, ¿te has excitado?" como un gesto tal, ya que la frase en sí puede ser maleducada, pero nunca en contra de una tendencia sexual. Hágaselo mirar (como si me leyera, jajajaja), señor García-Hoz.
Eso sí, lo de Laporta, repito, un lamentable espectáculo.
Un saludo PEÑA...
Eso sí, decir al señor García-Hoz (autor del artíclo en el diario ABC. POr cierto, simpre recomendable citar las fuentes) que el único que muestra su homofobia es él, interpretando un "¿Qué pasa?, ¿te has excitado?" como un gesto tal, ya que la frase en sí puede ser maleducada, pero nunca en contra de una tendencia sexual. Hágaselo mirar (como si me leyera, jajajaja), señor García-Hoz.
Eso sí, lo de Laporta, repito, un lamentable espectáculo.
Un saludo PEÑA...
Pues a mi sinceramente me parece....ummmm ridículo!!! por dios ayer me lo contaron y me parecio gracioso, el tio muy en plan anuncio de Enrique Iglesias pero no sabía que había montado tanto revuelto aunque tambien a saber que igual no fue así, la verdad es que el maldito pitidito en los aeropuertos es una mierda pero tampoco para ponerse así. Ya se sabe el estress de los ejecutivos....
SaludoS GenteS
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Re: ...
Pongo el enlace de donde he sacado la noticia:FURK wrote:Qué lamentable espectáculo.
Eso sí, decir al señor García-Hoz (autor del artíclo en el diario ABC. POr cierto, simpre recomendable citar las fuentes) que el único que muestra su homofobia es él, interpretando un "¿Qué pasa?, ¿te has excitado?" como un gesto tal, ya que la frase en sí puede ser maleducada, pero nunca en contra de una tendencia sexual. Hágaselo mirar (como si me leyera, jajajaja), señor García-Hoz.
Eso sí, lo de Laporta, repito, un lamentable espectáculo.
Un saludo PEÑA...
http://www.abc.es/opinion/index.asp?ff= ... 3727280114
A mí Laporta me parece un personaje patético. Desde que ha ganado el Barcelona la Liga de fútbol se cree que está por encima del bien y del mal disparándose su soberbia (no hay más que ver todos los directivos que han dejado el club).
Un saludo.
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miguel Angel
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Pues a mi tmb me parece un ridiculo espantoso, jajaja, lo sucedido, pues segun el fue asi tmb, dice k no dijo nada al periodista pero el resto si, asi k debe ser cierto. Si citaba a Aely es xk si ella a pesar de ser Madridista ojea hoy el Sport la contraportada vera k tmb hace referencia al anuncio ese de Viceroy, y al Enrique Iglesias k lo protagoniza en la tele.aely wrote:Pues a mi sinceramente me parece....ummmm ridículo!!! por dios ayer me lo contaron y me parecio gracioso, el tio muy en plan anuncio de Enrique Iglesias pero no sabía que había montado tanto revuelto aunque tambien a saber que igual no fue así, la verdad es que el maldito pitidito en los aeropuertos es una mierda pero tampoco para ponerse así. Ya se sabe el estress de los ejecutivos....
SaludoS GenteS
La verdad k a este hombre se le ha subido un poco a la cabeza, empezo con buen pie y con mano dura con los boixos, pero ultimamente la sta cagando un poco. Esperemos k la solucion para k se le baje no sea k el barça no gane nada, k recapacite o sino pues k en las proximas elecciones pues le echemos.
En el oraculo no reside el poder, el poder reside en los sacerdotes, aunk tengan k inventar el oraculo
MaRuJo De HoNoR 
http://www.todosconelsahara.com
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en fin,el laporta un poko el ridikulo y el tonto si k izo, pero to2 perdemos los nervios alguna vez. en fin..
y el abc es una MIERDA.
saluz
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saluz
http://groups.msn.com/webdesuperuoho
NO LLEVARE NINGUNA BANDERA NI PATRIA NI FRONTERA NI LEYES PA VIVIR!
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