En este caso, me gustaría comentar las siguientes líneas (espero que no estén muy descontextualizadas y puedan entenderse):
Qué opináis? La escuela debe crear personas competitivas que sepan moverse por el mundo el día de mañana? O, por el contrario, debe crear "ciudadanos ingenuos", educados en valores, que al abandonar la educación obligatoria choquen con la realidad y no sepan desenvolverse en su propio entorno, cada vez más individualista y egoísta?Un currículum ("conjunto de aprendizajes que se imparten en la escuela") democrático estaría comprometido con orientar la formación del alumnado hacia el aprendizaje de valores, es decir, hacia lo que se viene denominando la educación de la ciudadanía. Y, en ese sentido, las escuelas deberían convertirse en esferas públicas democráticas capaces de ofrecer al alumnado las experiencias democráticas más ricas. O de dar respuesta a la pregunta que formula Postman (2000) "La cuestión es, qué clase de público crea la escuela pública? Un conglomerado de consumidores autoindulgentes? Masas airadas, sin alma, carentes de dirección? Ciudadanos confusos e indiferentes? O un público imbuido de confianza, sentido del propósito, respeto por el aprendizaje y la tolerancia?"
Es cierto que este principio choca con la posición de quienes opinan que un currículum así sería un fraude porque formaría ciudadanos ingenuos, puesto que lo que se van a encontrar en la sociedad es una competición despiadada o, al menos, un individualismo atroz. La escuela debe formar personas que se integren perfectamente en la sociedad. Y si la sociedad es competitiva o individualista, la escuela también.





Draco Dormiens Nunquam Titillandus


