Esto comenzó siendo una simple idea de agradecer a mis 'compis' de viaje lo que me regalaron,pero me ha salido un pedazo texto contando TODO lo que nos ocurrió allí....m niego a borrarlo, solo por el tiempo que he tardado pero vamos, pasar de él...xD
Mil recuerdos, mil ‘flashes’ asoman a mi memoria cuando veo pasar las fotos acompañadas por esas canciones que aprendí a escuchar y cantar en vuestra compañía. Mientras suena LA canción en el reproductor (aquí se queda la clara, la entrañable trasparencia, de tu querida presencia....) lágrimas de nostalgia, de felicidad y de emoción corren por mis mejillas. Hace apenas dos semanas que se esfumaron de mis dedos las dos semanitas más especiales de mi vida. Por muchas cosas, por ti, por nosotros, por Cuba, por el ron, por la gente, por el sol, por las fiestas, por el reloj parado, por las quemaduras, etc.
Porque fue mi primer viaje en avión, ya veis, en un avión cubano, con 36 personajes a los que algunos aprendí a querer poco después y rumbo al paraíso. Saboreando ya lo que es cuba y con atención a que los equipajes de mano no se desacomodaran. Con lo bueno y lo malo de lo que sería el viaje: el ritmo cubano. Envidiable y estresante a la vez. ¿Cuánto tiempo esperamos nuestras maletas? Luego al Hotel Plaza, los nervios de la primera noche, las habitaciones, La Habana,...
Desayunos en la terraza, Capitolio, caos en la carretera, coches viejos, Bizkaibus, cubanos guitarristas, Zulema y la bamba, nuestro primer cubalibre con Miguel, el primer cubano ‘pesado’ y ¡cómo no! a nuestra mentalidad occidental le sorprendió que no pidiera nada a cambio. Primera enseñanza. Además hay que agradecerle que nos dijera dónde comprar el pan barato... Si amar es compartir no hay duda que amor no nos faltaba, o quizás pobreza. Repartiendo el pan, las tijeras para cortarlo y el embutido para disimular que comíamos pan sólo. Y al fin...la plaza de la revolución. Delante de ese increíble ser que fue el Che, delante de un símbolo de Cuba, de Latinoamérica, de la liberación, delante de la Historia, delante de Cuba entera...con vosotros!!!
Y sonrío aún más al evocar esos momentos absurdos, improvisados, sin ningún tipo de historia, sólo nosotros, nuestra risa, la vida cubana que nos empezaba a contagiar: calor, felicidad,...y música? Siete personajillos (aceptamos a Imanol como pez) maracas, bongos, claves e incluso tortugas en mano haciendo el tonto. La plaza de la Catedral, la familia de la cabra pero con perro (indignante), la bodeguita del medio, Julio y sus trucos de magia, y el reto de encontrar coche (el proxeneta lo consiguió!) 5 personas, una misión, un duro y largo camino (entre cuadras, carteles, olas, y banderas). Finalmente, misión cumplida: HIUNDI entra en nuestras vidas!!!! Y para celebrarlo un mojito en una tasca que descubriremos que está “asociada” con el hotel Riviera (ANDA YAAAAAA). Entre mojitos y taxi, nos fundimos medio bote. Y Cuba nos ha sentado TAAAAAN bien! Entre desayunos continentales versión doble más añadido del amigo de Iñigo, bocadillos para comer, y cenas a base de pollo y pizzas, la dieta no fue muy mediterránea.
Y emigramos a Playas del Sur!!!!!!Después de una mañana larga: No canta el cocinero, hay que comprar pan, manolo-manuel está ocupado, los bancos cerrados o averiados... y mientras tanto nosotros a lo nuestro: conseguiremos aprender algunos a hacer malabares? Cris al volante, prudencia constante. Calor en el coche, risas y preguntas a los transeúntes. Finalmente conseguimos llegar a Santa María. Parqueo (que grande la palabra) y a disfrutar. Policías por la playa y nosotros al agua, eso si: ANTES BOCADILLO DE RIGOR. La playa es bonita, arena fina, agua caliente y clara, palmeritas... Pero no es..... (no adelantemos acontecimientos). La toalla de Ruth se pierde. Vestido roto incluido decidimos cambiar de playa. Seguimos preguntando. Si antes preguntamos a un italiano rico y a un hombre que se quiere tirar delante del coche con las muletas, ahora preguntamos al ‘cuñaooo’ cubano. Vemos la playa de Guanabo y su gran caseta de salvavidas y a tomar algo. Ángela se pone su modelito playa, aparcamos y a una tasquita cubana. Policías vigilan nuestro Carro, porque el cuñao quiere llevarse las ruedas. Mientras, nosotros tenemos sesión de chistes malos de Javi con sus explicaciones...Qué grande eres Javi! De las pocas cosas que eché de menos en mi estancia en Cuba fueron los servicios en condiciones. Allí vi uno de los peores de los 15 días, Javi me obligaba a hablarle mientras meaba por miedo. Y a la vuelta, todos cantando, como niños de 12 años, nos para la policía. Vi el terror en vuestras caras, chicos!. Pero sólo querían comunicarnos que habíamos parado unos metros por delante de la ralla del semáforo. Alucinante. Definitivamente, Cuba es un país distinto. Si eres turista, eres Rey. Pero el día deparó muchas sorpresas y aventuras todavía. Cenamos en un bar nuevo, cutre, pero barato. Cubanero
Pero si algo seré incapaz de olvidar jamás fue la aventurilla que vivimos esos dos días en el culo del mundo, sin apenas cobertura, sin rumbo fijo (bueno si, lo que no era fijo era el camino), sin horarios, sin penas. Dos de los días más increíbles de mi vida. Para mi, Cuba será siempre Playa Bailén y María La Golda. Para mi Cuba siempre seréis vosotros y esa noche en la playa. Para mi Cuba siempre será inolvidable. ¡Gracias!
Día D. Hiundi en el parqueo del hotel. Nosotros desayunados y con las mantas en los petates (un símbolo de este viaje). Maleta con toalla, bikini, ropa de abrigo, y por delante los dos días más maravillosos del viaje. Parada de rigor en el mercadillo, aunque la cosa se alarga. Otro de los recuerdos más increíbles tengo de este viaje son esas canciones en el coche, acompañados por las maracas, bongos y demás, volviendo loca a nuestra Cris. Primera parada: Viñales, un timo la cueva del indio. Da igual, Ángela y su patera nos sacan de allí. Comemos en el bareto más cutre de todo Cuba donde estamos con Miguel, Gema y compañía. Nos avisan: el camino a María la Gorda es difícil. No pasa nada chicos!! De peores se ha salido verdad? Nos adentramos en el submundo de las carreteras cubanas, no sin antes intentar comprar pan si mérito y aprovisionarnos con ron y bucaneros(o cubaneros?). Y otra última parada en el mirador del Valle, unas cuantas fotos haciendo el idiota y para María la Golda. Penurias, mil. Cánticos, dos mil. Un viaje inolvidable? No tiene precio. Trenes, puentes que parecen personas, gente que quiere que le lleves... Definitivamente, el mundo de las carreteras de Cuba es diferente. (venden pollos en la autopista). En un pueblo nos aconsejan no seguir. Es de noche ya, el camino es malo, y todavía falta. Decidimos seguir hasta Playa Bailén. MOMENTO: CRIADERO DE COCODRILOS. Lo que nos faltaba, si teníamos poco con la niña de la curva... Y encima descubrimos que hay gente que osa a escribir Carlos con B. Indignante, verdad Cris?Finalmente llegamos a la playa, que Iñigo intenta quemar custodiado por militares. No puedo describir esa noche, todos la vivisteis creo tan intensamente como yo. Sólo deciros que abrir los ojos y ver el amanecer desde una playa del Caribe es una sensación increíble, y que es más que probable que jamás repita, y ésta vez, la compartí con vosotros! Gracias por esa noche. Y después de ver amanecer y despedirnos de nuestros amigos los militares, nos encaminamos a María La Golda, tras parar para comprar chocoguays
Tuvimos la suerte de disfrutar de Hiundi un día más. Disfrutamos de la increíble vista de La Habana desde el faro. Y Cris con hielos en la cara. Si hay algo de lo que disfruto en esta vida es del mar. Una de las imágenes que tengo grabada ya para siempre en mi retina, fue ese momento todos sentados sobre el mar, y en frente la bahía, el malecón, La Habana entero... Cada vez que sienta nostalgia cerraré los ojos y creeré estar ahí, otra vez, con vosotros. Luego hasta el callejón de Hamel. Increíble. Cubano 100%. Ritmo, música, calor, rumba, pintura. Hubo algún momento agobiante y nos encontramos con los raperos. Nos escapábamos y apareció Carlos Raúl. Conseguimos quitarlo de encima y para el hotel, teníamos teatro a la tarde. NO COMIMOS EMBUTIDO! (porque no encontramos pan) Comimos en el italiano, y luego fin del partido de la Real(lo tenía que poner chicos;)). Al teatro, a dormir un rato, y luego al Chévere. A hablar en Balleno, a que nos timen, a montarle la bronca al taxista, a encontrarnos con gente de Bilbao y Donosti, las negras santeras de Zulema, descubrimientos, bellezas (lacitos)... Es nuestra penúltima noche en La Habana.
Último día en La Habana, algunas compras de última hora, y a PALADAR!!! Por fin a ponernos las botas con las langostas (eso si, no dejan de intentar timarnos e, chicos?). Y luego a patear sin rumbo fijo, aparecemos en un cortijo donde el espectáculo lo dan Ángela y su palo en la espalda, Ruth con las tetas al aire, y Zulema con las largas puestas bailando. Y de acompañamiento, el daikiri más rico de La Habana. Iñigo se siente celoso y quiere su protagonista estropeando la canción del comandante. Hacemos la maleta, metiendo en ella tristeza y una enorme dependencia ya de esa ciudad grande, gris, colorida, encantadora, sucia y única que es La Habana. Varadero será diferente. La Habana se nos ha hecho corto, nos faltan días para conocerla, pero el corazón de la ciudad lo llevamos con nosotros ya para siempre. Unos pocos bocadillos en la azotea y a dormir.
Varadero. Parada en el bus a los cinco minutos porque el conductor necesita tomar un café. Recordemos que estamos en Cuba. Compramos una banderita del país, y seguimos el viaje. Varadero, zona turística, donde no hay agua, la ducha se jode, las camas son bat-cuevas... Nuestra habitación está bien, sólo el teléfono se jode de vez en cuando. Deshacemos maletas y al buffet...SAN JACOBOS! Y luego playa con pedalo incluido, cubatas, Ponche Ron, o Ronche Pon, y sándwiches...PULSERITA!. Partido de basket en la piscina y cena en buffet. Un poco de alcohol en la terraza y todos al Mediterráneo. Discoteca cara y cutre donde las haya. Zulema se pierde en sus movimientos. Anochece antes para algunos, los demás festín en la habitación de enfrente. Ya no hay 305.
Varadero ha sido playa, piscina, alcohol y también deporte. Desde temprano con el voley-penoso-playa. Luego a por Hiundi 2, esta vez es fácil. Está en frente del hotel. Un par de sándwiches y a hacer snorkell. ¿Qué fue antes los dibujos o la actividad? Algunos tienen miedo, otras nos calamos en el catamarán, pero todos nos quedamos maravillados al meter la cabeza bajo el agua. Si es que al lado de vosotros no paro de descubrir cosas! Son deportes de riesgo, sino que se lo digan a mi dedo!. A italiano a comer y luego de vuelta a la playa, para acabar con otro partido en la piscina. Un poco de piscina nocturna y pronto a dormir nos espera Trinidad.
Llegamos a Trinidad. El calor es horrible. Tardamos en llegar. Parqueo. Por primera vez nos enseñan carnet oficial de parqueo...(anda yaaaa). Merece la pena. Trinidad es una ciudad aparte en Cuba. Es sacada de un cuento. Casas acabadas, calle de adoquines, colores por doquier, plazuelas, mercadillo, cortijos. Es diferente a todo lo visto hasta ese momento. Pero nos rayan el coche. Escapamos hasta el alto de nosequé (Iñigo es el que se sabe mi guía) a ver unas cataratas que no podemos ver porque es dos horas ir y dos horas volver ANDANDO...(anda yaaaaa). Nos quedamos en un río con Mogli, el hombre del machete, su casa, su piscina, su café, su enfermo, y nuestro dinero que se quedo por lavarnos el coche y todo! Y el hambre con el que volvimos! Hiundi II es malo, empieza a no responder, no cambia bien y se acelera solo....la tensión se palpa en el ambiente...pero si todo hubiera salido bien no hubiera sido lo mismo verdad chico? Además no se cumplió lo que dijimos en Bailén: el viaje no está completo hasta que se nos joda una rueda. Conseguimos llegar y aparcarlo y toca madrugar para recuperar la fianza. Y tener pesadillas con ella también.
Tíralo, pásalo, písalo; lo que pasó, racata, la madre insaciable, esta noche haremos el amor bailando.... al oírlas y cerrar los ojos creo estar en Varadero, en mi hamaca, ojos cerrados, con unos cuantos cubatas bajo la hamaca y un sándwich en la mano. Empezamos desde pronto, algunas más que otras. Voley y rondos en el mar, ronda cubatas para todos! Vamos a comer y luego a la piscina a otro partidillo de los nuestros. Mientras tanto, otras no dejan de beber y forman parte del espectáculo del trío de la piscina. Todos acabamos dentro de ella, algunos con bikini y otros con ropa... y otras sin ella. Cenita y a salir. No llegamos lejos, nos hacemos con el garito de enfrente donde nos tocan el comandante. Y poco después uno dos pasos más allá, con loreal y miguel dormido en las vallas. El ballenato evoluciona hacia el tiburón. Y acabamos con el limbo.
Y así, entre playa, risas, alcohol, agua, y comer (esas dobles cenas e, javi?) llegó nuestro último día con noche en Varadero. Algo había que liar, no? Sesión playa, piscina, comida, y demás. Y a la noche, sin decidir. Todos en el hall, llegamos a l conclusión que garito en la calle y a La Habana (discoteca). Acertamos. Fue noche variada, pero graciosa: fotos con la del papel higiénico, Imanol de socorrista, caídas, putiferio, pajitas, fotos, líos, vestidos de comunión, cánticos, bodas, cuernos, lacitos...y de colofón, baño en el mar, acabamos en bolas, nos duchamos en la habitación de los chicos, maltratamos el jersey de iñigo y a dormir. Que resaca al ser despertados por Guantanamera! Y que resaca al despertar horas después! Geles pierde sujetador, bikini y niki. Resaca al agua, y desaparece. Como lavarla. Comida, playa, ducha general, bajón al ver nieve en la tele y al bus. Se acabó lo bueno. Por delante horas en el aeropuerto, en el avión (con hormigas en la comida) y en el bus desde Barjas. Y también caras largas, pena, rabia, rutina, cariño, y sonrisas. No llores porque pasó, sonríe porque sucedió.





Draco Dormiens Nunquam Titillandus