Enlace:http://blogs.periodistadigital.com/aris ... 8#more3248Negro horizonte terrorista
Los brutales atentados de Ammán nos recuerdan de manera dramática que no se puede bajar la guardia frente al terrorismo. El director del Centro de Violencia Internacional y Terrorismo de Singapur, Rohan Gunaratna, seguramente el mayor experto mundial en terrorismo yihadista, cree que podemos desarticular a las células, incluso derrotar a las organizaciones, pero la ideología islamista radical va a perdurar, será difícil de erradicar.
Tuve con él una conversación de casi siete horas en la que llegamos a algunas conclusiones muy preocupantes. Primero, como he dicho en más de una ocasión en estas páginas, el problema no son las siglas, las organizaciones; por lo menos, no el más grave y acuciante.
Es la ideología que alimenta al yihadismo y la nueva fase de la yihad global y total. La ideología crece y se extiende, se está haciendo popular entre personas que no tienen ningún vínculo con organizaciones, redes o incluso ONG radicales. Un síntoma es que ya no se pone el acento en la nacionalidad de los muyahidines (combatientes), pues éstos se entrenan en campamentos multinacionales y las organizaciones y sus células están conformadas por ciudadanos de las más diversas nacionalidades, incluso de países occidentales, como el campamento de Abu Hudeifa en Kandahar, que dirigió personalmente el número tres de Al Qaida, Mohamed Atef, alias Abu Hafs Al-Masri, muerto en los bombardeos de Tora Bora en Afganistán.
De hecho, se ha podido identificar a un número de musulmanes ciudadanos de países occidentales que se incorporaron a células terroristas en Irak: 90 de Alemania (pertenecientes a la red que Al-Zarqawi tiene en ese país), 60 de Francia, 40 del Reino Unido, 10 canadienses, dos estadounidenses, aunque puede que sean muchísimos más.
Por otra parte, empieza a haber conversos en las mismas, como me reveló John Afable, ministro filipino, encargado del proceso de paz en Mindanao, pues, al parecer, el grupo terrorista yihadista filipino afiliado a Al Qaida, Abu Sayyaf, ha reclutado a conversos para las células que operan fuera, en el resto de Filipinas.
El problema crece en complejidad y algunas informaciones ponen en cuestión verdades consideradas, hasta ahora, como incuestionables por islamólogos y servicios de inteligencia; se tambalean ante nuevas evidencias.
El ejemplo más claro es el de la posible presencia en Irán de dos de las esposas de Bin Laden y de dos de sus hijos, junto al sanguinario Saif Al-A´ader, ex jefe de seguridad de Al Qaida, y del kuwaití Suleiman Abu-Geith, jefe del Comité de Propaganda de Al Qaida, si bien el propio Gunaratna me indica que se encuentran confinados o en arresto domiciliario.
Esto no es una novedad, pues algunos servicios de inteligencia de Oriente Medio habían detectado la cooperación del ministerio de Inteligencia iraní con Al-Ansar Al-Islam, la rama kurdo iraquí de Al Qaida, hoy bajo las órdenes del megaterrorista de origen jordano Abu Musab Al-Zarqawi, seguramente responsable de los atentados del 9 de noviembre en Ammán.
De Zarqawi no se sabía apenas nada hace dos años; ahora abundan las biografías en internet y va a aparecer un libro escrito por Loretta Napoleni. Sin embargo, muchos análisis olvidan que Zarqawi empezó a construir su red en Europa en torno a 1999, sobre la base del grupo Al-Tawhid, entrenado en el campamento de Herat, en Afganistán, como él mismo.
En ese momento Al-Zarqawi no estaba integrado en Al Qaida; de hecho, su aspiración, y nada indica que haya perdido la esperanza, era crear una red yihadista global propia al margen de Bin Laden. En el año 2001 Al-Zarqawi estuvo en Irán, donde pasó dos meses bajo arresto, y en 2002 entra en Irak, donde contacta con Al-Ansar Al-Islam y empieza a montar su propia red en preparación de la posguerra iraquí, pues era firme creyente en la tesis de Yusuf Al-Ayyeri, jefe de Al Qaida en Arabia Saudí (abatido por los servicios de seguridad del Reino en junio de 2003) según la cual «si se instala una democracia en Irak, eso sería el final del islam», frase textual de su libro «Guerra de cruzados», una obra más en la que se diseña la yihad global y total, además del libro «Los caballeros bajo el estandarte del Profeta», del número dos de Al Qaida, el egipcio Ayman Zawahiri.
La red de Zarqawi no acababa de cuajar, y su temor era que triunfase una «resistencia laica» alejada del yihadismo. Por ello tuvo que acabar sometiéndose, muy a su pesar, a Bin Laden y a su red, pero a diferencia de lo que erróneamente mantienen algunos analistas, no sólo fue nombrado emir de Irak, sino de todo el Creciente Fértil y el Levante del Mediterráneo oriental, es decir de Siria, Líbano, Jordania, Palestina y Turquía.
El yihadismo odia de forma especialmente intensa a los hachemíes de Jordania y a su extraordinario Monarca, por ser buenos aliados de Occidente y porque los consideran corruptos antiislámicos y apóstatas.
Hace algunos meses intentaron volar la sede del servicio de inteligencia jordano y la oficina del primer ministro con camiones bomba cargados con sustancias químicas que hubiesen podido causar la muerte, según las autoridades de ese país, a más de 80.000 personas. Los atentados de Ammán son su primer bestial éxito fuera de Irak desde su designación.
No serán los últimos, y los europeos tenemos que pensar en que su red en Europa está bastante intacta, a pesar del excelente trabajo de los servicios de inteligencia alemanes del BND, pues su principal base estaba en ese país. Hoy hay que pensar que puede estar en cualquier país y que cuenta, además, con el apoyo de las que Al Qaida ha conseguido establecer en Europa, especialmente del Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC), que ya no es una organización exclusivamente argelina, y de la que es ideólogo principal el jordano Abu Qatada, así como del Grupo Islámico de Combate Marroquí (GICM), establecido por orden de Al Qaida en 2002, posiblemente en Londres, y cuyo jefe visible (aunque se duda que sea su verdadero emir) es Mohamed Guerbuzi.
Algunos llevamos años diciendo que este problema va mucho más allá de Al Qaida, que el problema era la ideología islamista radical. Ahora lo confirman inequívocamente muchos de los mayores expertos del mundo, como Gunaratna. ¿Es ya demasiado tarde para derrotar no sólo al terrorismo yihadista sino a la ideología islamista radical que lo inspira?
Rotundamente sí, pero no con exceso de optimismo, información parcial, y desde la ignorancia de los fundamentos del fenómeno al que nos enfrentamos. No es paranoia; es la durísima y crudísima realidad que una brutal, violenta y opresiva ideología crece y se consolida y que inspira asesinatos masivos, indiscriminados y feroces para conseguir sus objetivos: extender su dominio primero por el mundo islámico, derrocando a gobiernos o eliminando a todo aquel que no piense como ellos o no se someta a su despiadada voluntad (pues los yihadistas y los radicales odian a la inmensa mayoría de sus correligionarios por tibios o por apóstatas), reconquistar los territorios que alguna vez estuvieron bajo el dominio del islam; crear (ellos dicen reinstaurar) un Califato islamista radical y extender su dictadura del horror al mundo entero. Éstos son sus objetivos.
No son, como absurdamente dicen algunos, nihilistas; saben perfectamente lo que quieren, el problema es que muchas veces Occidente lo ignora. Y lo que es peor, muchos creen que contemporizar traerá la paz, y sólo nos traerá la dictadura del terror y del fanatismo.
Ya va siendo hora de despertar, pues casi nada en el siglo XXI ocurre por casualidad, y estos monstruos se saben de memoria
No, no existe
Un saludoEl falso complot islamista de Londres
La estrategia de la masacre nos grita la portada de la revista Der Spiegel, en venta en toda Alemania desde el lunes pasado (1). Pero no se trata de los bombardeos masivos e indiscriminados de la aviación israelí contra el Líbano. Tampoco de los muertos tremendamente reales que esa locura ha costado ya -alrededor de 1.300, de los cuales la tercera parte está constituida por niños. No se equivoquen. El semanario informativo publicado en Hamburgo se refiere a las posibles víctimas de un posible atentado que posiblemente cometerían posibles kamikazes islamistas -una masacre de proporciones gigantescas. Los astrólogos especializados en movimientos islámicos incluso mencionan las fechas previstas para esa masacre: el quinto aniversario del 11 de septiembre de 2001 o el 22 de agosto, o sea el martes próximo.
Ese día los musulmanes de todo el mundo celebran el ascenso al cielo de su profeta, Mahoma, cabalgando sobre Burak, el caballo alado. Según Bernard Lewis, reconocido islamófobo (2) interrogado por Der Spiegel, esa fecha puede ser considerada como plausible para un ataque apocalíptico cuyo objetivo sería la destrucción de Israel e incluso, si fuese necesario, del mundo entero (3).
Esas elucubraciones sobre un posible fin del mundo se basan en la espectacular razzia que tuvo lugar en Gran Bretaña, en la noche del 9 al 10 de agosto, durante la cual la policía arrestó a 10 supuestos terroristas que, según el ministro británico del Interior John Reid, estaban preparándose para cometer atentados contra varios aviones y provocar una masacre de proporciones inconcebibles que dejaría un número nunca visto de víctimas.
La gran mayoría de las personas arrestadas son jóvenes bien integrados en la sociedad y que no se caracterizan por presentar prácticas religiosas muy marcadas, lo cual implica un cambio de imagen del enemigo. El peligro no tiene ya el rostro de barbudos iluminados (predicadores del odio). Las bombas de tiempo humanas se han hecho aún más peligrosas y difíciles de detectar bajo la forma de nuestro vecino turco o de nuestro colega árabe. Al día siguiente de los arrestos de Londres, el diario más leído de Alemania, el Bild-Zeitung, comentaba: La Jihad, la guerra santa contra los infieles, la conquista del mundo por el Islam, representa una amenaza que aumenta día a día.
Lo más peligroso de esa guerra es que hasta los hijos de los inmigrantes, que crecen en paz en nuestro país, se dejan contaminar por ese virus y comienzan a creer que su deber, como Soldados de Alá, es destruir a los enemigos de la Fe. También en Alemania, entre nosotros, se esconden bombas invisibles en el corazón de nuestra sociedad. Como en los años 1930, se señala a todo un grupo de la población de nuestro país como enemigo interno.
Bombas artesanales en los baños
Lo más extraordinario es la manera unánime en que los medios de difusión repiten y adornan, digamos más bien que inflan de forma sensacionalista, la historia del megacomplot descubierto justo a tiempo. Ello ocurre incluso a pesar de que las autoridades británicas no han sido prolijas en detalles y ni siquiera han presentado hasta el momento la menor prueba de lo que afirman. La histeria mediática es similar a la que siguió al incendio del Reichstag, sin que se haya producido siquiera incendio alguno.
Ni siquiera nos han dicho exactamente cuántos aviones iban a ser atacados -unas veces nos hablan de 3, otras de 10 y otras veces se habla de una docena. Pero no nos precisan tampoco cuándo iban a tener lugar esos atentados. Al propio Der Spiegel no le queda más remedio que reconocer que por el momento, nadie ha visto todavía las falsas botellas de refresco Gatorade que contenían el explosivo líquido que los sospechosos debían introducir a bordo de los aviones.
Tampoco aparecen las armas que iban a ser utilizadas en el atentado. Las teorías presentadas de forma no oficial sobre la manera cómo pensaban los terroristas hacer explotar los aviones son ridículas. Según la prensa, se trataba de utilizar componentes de explosivos líquidos que los terroristas debían combinar estando ya a bordo de los aviones.
¿Cuáles eran esos componentes? Se habla de nitroglicerina y de nitrometano -dos productos extremadamente peligrosos que explotan al menor choque-, como sabe cualquiera que haya visto la película Le Salaire de la peur. Por su parte, Der Spiegel se inclina más bien por el TATP o triacetonaperóxido ya que, según afirma, es fácil fabricar esa sustancia a partir de la pintura de uñas y de otros productos que están corrientemente en venta al público. Pero, el TATP exige mucho tiempo para su fabricación, sólo al cabo de varias horas se forma el polvo explosivo en el fondo de la probeta. Por el contrario, innumerables accidentes ocurridos durante la mezcla de los componentes demuestran la letal inestabilidad de ese producto durante su fabricación.
Hay que creer entonces que los terroristas planeaban encerrarse durante varias horas en los baños del avión con la esperanza de que el cóctel mezclado no les explotara entre las manos antes de lograr obtener la potencia requerida. Para terminar, existe otro elemento que está lejos de ser uno de los menos importantes. El "Guardian" de Londres nos informa en su edición del 13 de agosto que ninguna de las personas arrestadas por la policía había reservado ni comprado un pasaje de avión. Entonces, ¿por qué son sospechosos?
A causa de algunas conversaciones telefónicas y correos electrónicos que intercambiaron. Veamos una muestra de los elementos utilizados para acusarlos: Utilizaban nombres codificados que no dejan lugar a dudas sobre sus intenciones, expresiones con imágenes como por ejemplo ‘uvas secas’, término que se utiliza a menudo en árabe para referirse a explosivos. En alemán también se utiliza uvas secas como nombre codificado. Cuando se habla de alguien que caga uvas secas se hace referencia a una persona quisquillosa, mezquina y pusilánime que se vende al mejor postor.
Propaganda belicista
Las autoridades británicas afirman hacer actuado basándose en informaciones provenientes del ISI, la agencia pakistaní de espionaje. Pero en Alemania, los diarios sensacionalistas del grupo Springer nos dan otra versión que menciona al espionaje israelí, el Mossad, como fuente adicional. Baalbek, principio de agosto: un comando israelí se apodera de un hospital. El objetivo inicial es la búsqueda de terroristas de Hezbollah pero, según expertos británicos, durante esa operación varios agentes de los servicios secretos israelíes encontraron tres computadoras. Los discos duros contienen informaciones sobre más de 20 células terroristas en Inglaterra.
Tel Aviv, domingo 6 de agosto: en la sede del Mossad se recibe una información urgente proveniente de Islamabad; ¡Al Qaeda acaba de ordenar a sus terroristas en Inglaterra que se preparen para actuar!... Poco después, el jefe del Mossad informa a su homólogo de los servicios secretos MI6...
La información que sugiere ese artículo es clara: la agresión sanguinaria y violatoria del derecho internacional que Israel emprendió contra su vecino permitió impedir un terrible baño de sangre en Europa. Conclusión: las guerras que emprenden Estados Unidos y sus aliados en la región comprendida entre el Canal de Suez y el Golfo Pérsico también benefician a Europa.
El diario crea un clima para sus lectores: Crisis, conflictos y guerras por todos lados: Afganistán. Irak y ahora el Líbano. ¿Estamos ante el preludio de una guerra mundial entre el mundo libre y el Islam fanático? Después se puede leer: La principal fuente de financiamiento del terrorismo es Irán. ¿Debe tomar Occidente medidas más severas contra Teherán?
Cuando uno se plantea la pregunta de esa forma es porque ya tiene la respuesta.
Jürgen Elsässer
Red Voltaire





