
Un lugar donde estremecerse.
Ese fue el bunker de Hitler durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial. La llamada guarida del lobo, el único sitio -dicen- donde se sentía seguro. Sólo salía para apariciones públicas.
Un enorme complejo de más de 80 edificios, unos 50 de los cuáles, búnkeres.
Situado en el norte de la actual Polonia, cerca de Kalingrado, entre lagos y bosques enormemente frondosos, una especie de frontera natural. Ordenó construirlos de cara a la futura invasión rusa, y permaneció allí hasta la entrada de los rusos en Polonia, momento en el que se retiró a Alemania y ordenó volar el complejo, cosa prácticamente imposible, ni en aquel momento ni después los rusos pudieron con ello. Paredes en ocasiones de más de 10 metros de expesor.
10 años tardaron los polacos en desactivar las más de 54.000 minas de todo tipo que defendían el lugar, costandoles la vida a muchos de ellos.
Fue imposible localizar su situación durante todo el transcurso de la guerra, lo descubrieron los rusos una vez conquistada Polonia (que esa es otra, de liberada, nada).
Entrar en los búnkeres, y andar por los mismos pasillos que toda esa maldita gentuza hace más de 60 años, no deja indiferente.
Aquí fue donde Claus von Stauffenberg (http://es.wikipedia.org/wiki/Claus_von_Stauffenberg), casi consiguió matar a uno de los dos mayores grandes hijos de puta de la SGM, el otro de los dos (al menos aquí) fue el desgraciao de Stalin. Ojalá lo hubiera conseguido.
Y ya me voy a dormir que aquí en 3 minutos sale el sol, no, no es coña, y no tengo cortinas, no, tampoco es coña.
Bona nit
















