
está pintado sobre un resto del muro de Berlín.
En 1989, cuando cayó el muro, los berlineses se echaron a la calle y empezaron a intentar demolerlo con lo que tenían, antes de que llegaran las grúas. Ahora, los pedazos que quedan en Berlín se consideran atracción turística.
Lo que yo quería plantear es hasta qué punto construcciones como esta deberían conservarse por su valor histórico.
Considerar como “bueno” conservar cosas “malas” para aprender de ello o no olvidar que han existido (algún día aprenderé a explicarme).
En mi opinión, en este caso se ha llegado a un buen equilibrio dejando algunos trozos (algunos de los que quitaron se exponen en otros lugares) y creo que también hay una línea de baldosas que se distinguen del resto y marcan el “recorrido” del muro. Para mí, es una forma de que esté presente sin estarlo, de que no se olvide que ha existido pero tampoco se recuerde a cada instante.
Otro ejemplo, los campos de concentración. Fueron destruidos por los alemanes ante la llegada de los aliados para intentar esconder lo que habían hecho o por los propios aliados al liberarlos. Sin embargo, Birkenau fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2002; en otros se han hecho reconstrucciones parciales como monumento (Dachau, por ejemplo). ¿Y si tuviéramos los originales? ¿Mejor sin que quede rastro de su existencia o en pie? ¿Cuándo se considera una falta de respeto a las víctimas y bla bla bla y cuándo cuenta como documento histórico?
También se podría relacionar esto con el tema de la estatua de Franco que quitaron hace unos meses (esta incluso podría tener un cierto valor artístico, al menos más que un bloque de hormigón), aunque esto ya se debatió aquí. ¿Quitarla porque fue “malo”? ¿Dejarla porque es parte de la historia?





